Blog
Blog

P. Peña: “Invertir en la limpieza de las granjas es invertir en prevención”
26 de febrero de 26 - Noticias
En un contexto donde la sanidad animal se ha convertido en un factor decisivo para la sostenibilidad y competitividad de las granjas porcinas, la limpieza y la desinfección adquieren un papel fundamental dentro de los procesos de bioseguridad. Más allá de ser una rutina diaria, estas prácticas constituyen la primera barrera frente a la entrada y diseminación de agentes patógenos, y protegen tanto la salud de los animales como la productividad de la granja. Para profundizar en su importancia, conversamos con Patricia Peña, directora en asesoría, auditoría y capacitación en centros de transferencia genética y bioseguridad porcina, quien comparte con nosotros su visión y experiencia sobre la importancia de implementar una correcta estrategia de limpieza y desinfección en las instalaciones porcinas.

Patricia Peña es directora en asesoría y auditoría en bioseguridad. Foto: P. Peña.
¿Por qué es importante la limpieza y la desinfección de nuestras granjas porcinas?
La limpieza y la desinfección son una parte esencial de la bioseguridad; básicamente, es lo que conocemos como biogestión, porque todo tiene que lavarse y desinfectarse. Yo siempre digo que se tienen que estandarizar los protocolos de limpieza y desinfección para todo, ya sean personas, vehículos, instalaciones, herramientas, etc., sobre todo porque tenemos que capacitar al personal para que lleve a cabo ese proceso y que haya el mínimo de variaciones posibles a fin de que funcione. Siempre hay que seguir los procesos. En ocasiones, se omiten pasos, se ven las cosas limpias y se salta el proceso de limpieza para pasar directamente a la desinfección, y esto no puede ser. La limpieza es básica, independientemente de si el corral se ve limpio o no, porque existe el biofilm, algo que no ves pero está y ahí se esconden los virus y es producido por las bacterias, las cuales, al estar protegidas por este biofilm, actúan, y lo hacen más agresivamente.
¿Qué beneficios conlleva realizar una correcta limpieza y desinfección como herramienta clave de bioseguridad?
Todo son beneficios. Si no tenemos una instalación limpia, en el momento en que volvamos a llenarla de animales, van a volver a aparecer los problemas sanitarios que pudo haber anteriormente, por lo que es mejor invertir en limpieza que en antibióticos y en todo lo que conlleva tener un proceso infeccioso en granja. Por esta razón, es muy importante, por ejemplo, disponer de un proceso de verificación, para tener la certeza de que realmente las instalaciones están limpias y desinfectadas. Lamentablemente, en ocasiones no se le da a la bioseguridad la importancia que tiene. Para que un proceso de bioseguridad funcione, la recomendación que siempre doy es que se disponga de un protocolo claro y de un responsable de bioseguridad que esté auditando todos los procesos. Esta es una tarea que no puede hacer el gerente, porque él va a estar enfocado en la producción, en sus objetivos de cargas, de lechones a destetar, etcétera. En cambio, si disponemos de un responsable de limpieza, podrá decidir que se retenga el proceso de llenado de una maternidad hasta que la instalación esté totalmente limpia. Solo con este gesto no vamos a obtener directamente una mejor rentabilidad de la granja, pero sí que garantizamos que los animales estarán más sanos y llegarán más pronto a peso, o, en el caso de las hembras, que tendrán mejores resultados reproductivos. Estos datos sí que acaban afectando a los beneficios y a la rentabilidad de la granja.
¿Cuáles son las zonas más críticas en las granjas?
Todo lo que sucede dentro. Nos fijamos mucho en quién entra, en cómo entran los vehículos, etc., pero, en cambio, creemos que con lo que está dentro ya no pasa nada. Y no es así, porque el punto más crítico de las granjas son las propias instalaciones: que estén bien limpias, que cada vez que se limpie para hacer un nuevo llenado se desmonten todas las partes movibles, ya sean cortinas, comederos, chupetes… Hay que hacer una limpieza profunda: limpiar el polvo, quitar telarañas, retirar toda la materia orgánica que se va acumulando e incluso, si es posible, levantar los slats, dependiendo del tipo de instalación que tengamos.
¿Existen protocolos de limpieza y desinfección para llevar a cabo correctamente estas tareas?
Sí, y deben de existir en las granjas. Lo ideal para tener una limpieza de calidad en la granja es tener un POES, un Protocolo Operativo Estandarizado de Sanitización. Un buen POES debe tener especificado quién lo va a realizar, qué herramientas se van a utilizar, qué desinfectantes o detergentes se emplearán, su concentración, la dosis, el tiempo de espera, etc., y debe concretar las tareas que hay que llevar a cabo en cada fase. Por ejemplo, en un destete hay que retirar todo lo que es materia orgánica, los restos de excremento y de orina, desmontar los comederos, desatornillar los chupetes de agua... Y, obviamente, es importante tenerlo todo por escrito, de una manera visual y que sea fácil de entender.

La limpieza es una parte esencial de la bioseguridad. Foto: Patricia Peña.
¿Qué papel desempeña el personal en el ámbito de la limpieza y desinfección de las instalaciones?
Su papel es importantísimo. Sobre todo, hay que concienciarlos de los peligros y los riesgos que existen cuando no se realiza un buen lavado de las instalaciones. Además, hay que capacitarlos, que aprendan y entiendan los procesos de lavado y desinfección, que sepan utilizar las diferentes herramientas, y que conozcan la forma de comprobar y verificar que las instalaciones están limpias. Es muy importante invertir tiempo en formar el personal para esta tarea y no asignarla al que menos tiempo lleva en la granja o menos experiencia tiene, porque este es uno de los errores más comunes que se cometen.
En cuanto al uso de desinfectantes, ¿qué recomendaciones hay que tener en cuenta?
En el mercado hay muchos desinfectantes y son muy variados según los diferentes usos. Yo insistiría más en la importancia de saber cuál es la calidad del agua que tenemos en la granja, y hacer un análisis bacteriológico y uno fisicoquímico por lo menos una vez al año. Por lo tanto, como primer paso para el uso de desinfectantes es saber qué tipo de agua tenemos, si es un agua dura, blanda,… Así sabremos qué desinfectante tenemos que utilizar y cómo debemos hacerlo. Luego hay que saber a qué nos enfrentamos, qué enfermedades tenemos o nos amenazan, con el objetivo de aplicar la fórmula más adecuada. También es muy importante el tiempo que se deja el producto en reposo y el uso de una concentración adecuada para evitar que se diluya y pierda eficacia.
¿Cuáles son los errores más comunes que se cometen cuando hablamos de limpieza?
Hay muchos errores, pero uno de los más recurrentes es el relacionado con la formación del personal. Con frecuencia, a los empleados nuevos de las granjas se los manda a lavar, pensando que es el proceso más simple, y no, al contrario, es uno de los procesos más importantes, porque ahí empieza todo. Se producen también otros errores, como no cumplir con los tiempos de cada paso, no verificar que se ha retirado toda la materia orgánica, no esperar el tiempo de secado necesario antes de aplicar el desinfectante,… En este sentido, es importante coordinar bien a los responsables de mantenimiento, lavado, bioseguridad y producción, para poder cumplir con estos tiempos antes de volver a meter animales, y evitar así la diseminación de virus y bacterias. Finalmente, otro de los errores es el uso de materiales porosos en las instalaciones que retienen más suciedad y son más difíciles de limpiar, por lo que, en la medida en que sea posible, hay que ir cambiando estos materiales por otros menos porosos, más resistentes y adecuados.
¿Qué retos quedan pendientes en este ámbito?
Yo hablo mucho de que se tiene que concienciar al personal, pero también hay que concienciar a los propietarios de las granjas, para que se preocupen de disponer de los recursos necesarios e invertirlos en limpieza y, por lo tanto, en bioseguridad. Mientras las cosas funcionan, asumes que se está haciendo un buen trabajo, y no nos fijamos en si se están aplicando bien las medidas bioseguridad hasta que no se produce un problema de sanidad en la granja. Por eso insistimos en que tienen que existir unos protocolos de limpieza, y que estos deben aplicarse de manera constante, no solo cuando exista un brote en la granja. Así pues, creo que el gran reto es la concienciación, que se le dé a la bioseguridad la importancia que se merece, que dentro de la producción es mucha. Invertir en limpieza y desinfección de las granjas es invertir en prevención.





