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¿Cómo podemos mejorar la adaptación de lechones en transición?

¿Cómo podemos mejorar la adaptación de lechones en transición?

07 de abril de 26 - Noticias

La fase de recepción de lechones es uno de los momentos más críticos dentro de la producción porcina, donde el manejo, el estrés y la bioseguridad influyen directamente en el desarrollo y la salud de los animales. Para profundizar en los aspectos clave de esta etapa y conocer algunas de las mejores prácticas que facilitan la transición al engorde, hablamos con Emilio Magallón, veterinario y experto en producción porcina y economía agraria.

manejo lechones en destete
Emilio Magallón, veterinario y experto en producción porcina y economía agraria. Foto: E. M.

¿Por qué considera que la fase de recepción de lechones es un punto crítico dentro de la producción porcina?
El posdestete tiene una importancia crucial en la producción porcina, ya que se reciben lechones recién destetados con un nivel de estrés muy elevado. Dicho estrés se debe a la separación de la madre, al cambio de una alimentación líquida y caliente a una sólida y fría, al traslado a nuevas instalaciones, a menudo tras viajes largos, y a la mezcla con otros animales, con las consiguientes peleas para establecer jerarquías. Si esta fase no se gestiona correctamente, aparecen problemas de mortalidad y crecimiento que afectan al posterior cebo. Un correcto manejo inicial, con buenas instalaciones y temperaturas en torno a 28 ºC, es clave para una transición exitosa.

¿Cuáles son los factores críticos en la fase de recepción de lechones en granjas de transición?
En primer lugar, la calidad del lechón, tanto desde el punto de vista sanitario como en términos de peso y edad al destete, ya que estos aspectos condicionan directamente su capacidad de adaptación a la transición. Cuanto mayor es el peso y la edad, mejor afronta esta etapa. Esto exige un trabajo previo en la granja de madres, evitando destetes demasiado precoces, nunca por debajo de 21 días, y asegurando pesos medios superiores a 6 kg, con baja variabilidad. En segundo lugar, la transición debe garantizar condiciones ambientales adecuadas para animales de bajo peso. No es adecuado alojar lechones recién destetados, con pesos en torno a 5 kg y un aparato intestinal aún inmaduro, en cebaderos no adaptados, como ocurre en algunos modelos Wean to Finish. Este sistema puede resultar interesante desde el punto de vista sanitario y económico, siempre que las instalaciones dispongan de tolvas, rejillas, calefacción y ventilación adecuadas. Con pesos y edades correctos se reduce la mortalidad, mejora la ganancia media diaria y se optimizan los resultados en cebo.

¿Qué medidas considera clave para minimizar el riesgo de entrada de enfermedades como la PPA en lechones importados?
No existe riesgo cero al importar lechones desde zonas con presencia de PPA. Por ello, es fundamental ser muy rigurosos con el origen sanitario de los animales y las condiciones de transporte. Hoy en día, algunos camiones cuentan con sistemas de aire filtrado que ayudan a reducir dicho riesgo. Mi consejo, especialmente ante la situación actual de PPA en España, es reducir al máximo las importaciones. Debemos pensar no solo a nivel individual, sino también de manera colectiva, para ajustar la producción a los niveles de sacrificio y exportación que pueda absorber el sector porcino español, al menos mientras dure la actual situación de extrema gravedad de los precios en el mercado.

Desde el punto de vista sanitario, ¿qué protocolos de bioseguridad considera imprescindibles durante la recepción?
Las medidas de bioseguridad en la fase 2 son las mismas que en el resto de la producción. Lo más importante es poder trabajar con vacíos sanitarios, idealmente por salas o naves, aunque lo óptimo es aplicarlo por lote. Asimismo, trabajar con lechones de un mismo origen y de la misma edad es fundamental, ya que facilita el control sanitario y reduce los riesgos asociados a la mezcla de animales.

Una vez recibidos los lechones, ¿qué estrategias de agrupamiento, manejo de lotes o mezclas de origen recomienda?
Lo ideal es trabajar con lechones del mismo origen y de la misma edad, ya que cuanto más se mezclen orígenes y edades, mayor será el estrés y los problemas sanitarios, especialmente si no se trata de animales PRRS negativos. Una vez recibidos, se deben formar lotes homogéneos por peso, separando los lechones retrasados o enfermos para poder tratarlos y adaptar la dieta a sus necesidades. También es importante el trabajo previo en la granja de madres, como separar lechones de primerizas y aplicar tratamientos alimentarios diferenciados a los lechones previamente destetados. En definitiva, cuanto menos se mezclen los animales, mejor, ya que se evita tener que restablecer jerarquías. Siempre que sea posible, la opción de trabajar con un mismo origen y una misma edad es la estrategia más eficiente para optimizar el rendimiento.

lechones destetados
Contar con juguetes favorece la adaptación de los lechones. Foto: Rotecna.

¿Cómo influye la adaptación nutricional de los lechones tras la entrada en la granja transición, en su desempeño posterior?
Una buena alimentación en transición resulta clave para que el lechón crezca correctamente y evite problemas digestivos, que pueden aumentar la mortalidad y reducir el crecimiento y la ganancia media diaria.  Para ello, se aconseja que los lechones entren en el posdestete consumiendo el mismo pienso que se les daba durante la última semana en la granja de madres. Además, es fundamental que tengan suficiente cantidad y espacio de comederos en los corrales para que puedan comer de manera conjunta, tal como estaban acostumbrados a hacerlo con sus madres durante la lactación. Por otra parte, el agua también es un factor determinante: debe ser adecuada bioquímica y bacteriológicamente, y se debe contar con el número suficiente de chupetes para que todos los lechones puedan beber sin competencia. Finalmente, se recomienda utilizar dietas no demasiado altas en proteína y racionar ligeramente la alimentación durante las dos primeras semanas, a fin de reducir los problemas digestivos.

En la gestión del estrés de los animales recién llegados, ¿qué medidas recomienda para facilitar su adaptación?
Para reducir el estrés de los lechones recién destetados, es fundamental proporcionar espacio adecuado, evitar hacinamientos y no mezclar animales innecesariamente. La mayoría de los posdestetes están sobreutilizados, y los lechones disponen de menos espacio del aconsejable. En este sentido, se recomiendan densidades de 0,25-0,30 m² por animal si sacamos lechones en torno a los 25 kg. Los lechones intentan recomponer la jerarquía social establecida en maternidad, por lo que hay que evitar mezclas y reagrupamientos que aumenten el estrés. Además, contar con juguetes y material manipulable estimula la exploración, reduce agresiones y favorece la adaptación. En cuanto al tamaño del lote, lo ideal sería mantener la misma composición que en maternidad, aunque es difícil de aplicar. Yo recomiendo lotes pequeños al destete, de unos 12-24 lechones, siempre con espacio suficiente para evitar peleas y agresiones.

¿Qué indicadores productivos considera clave para evaluar si la fase de recepción se está realizando correctamente?
Los principales indicadores son la mortalidad y el crecimiento de los lechones, dos puntos críticos en la producción porcina española. Según datos de SIP Consultors, la mortalidad en esta fase alcanza medias en torno al 8%, y puede superar el 20-30% en casos de PRRS u otras patologías. En cuanto al crecimiento, los incrementos medios de peso en lechones de entre 6 y 20 kg suelen ser inferiores a 300 g/día, cifras bajas en comparación con otros países europeos.

Para terminar, ¿qué recomendaciones daría como “mejores prácticas” para lograr una transición eficiente a engorde?
En primer lugar, es fundamental realizar un trabajo previo en las granjas de madres. Si el lechón no tiene un peso y una edad adecuados, no se podrán lograr resultados óptimos ni una transición exitosa. Además, es esencial recibir a los lechones en instalaciones adecuadas, con buen confort ambiental durante la entrada al posdestete. Por último, se debe evitar que los lechones realicen viajes demasiado largos o prolongados entre las granjas de madres y las instalaciones de posdestete, ya que esto puede afectar negativamente su adaptación y desempeño.

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