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Estudio técnico
Eficacia del agua electrolizada como higienizante

Eficacia del agua electrolizada como higienizante

11 de febrero de 20 - Estudios

Xavier Puigvert Colomer. Dr. Ingeniero Agrónomo

El agua electrolizada (AE) es un novedoso agente antimicrobiano, que ya cuenta con gran variedad de aplicaciones en Asia (principalmente en Japón) y en Rusia desde hace muchos años. En Europa y en Estados Unidos, actualmente está empezando a ser reconocida, entendida y aplicada en los ámbitos ganadero y agroalimentario.

El AE es un estado metaestable del agua, que se forma por fenómenos fisicoquímicos basados en la tecnología de activación electroquímica. El AE se genera cuando una disolución de cloruro sódico se somete a un proceso de electrólisis en una celda electrolítica. El resultado es la generación de dos fracciones de agua, la que proviene del ánodo (anolito) y la que proviene del cátodo (catolito). Como resultado del tratamiento, ciertas propiedades de la solución acuosa - pH, potencial redox (ORP), y estructura de las moléculas- son modificadas. Se pueden variar las propiedades electroquímicas de las dos fracciones (pH, ORP, niveles de cloro), modificando la intensidad de la corriente eléctrica, la velocidad y el caudal del agua tratada y su recorrido (tiempo) dentro de la célula electrolítica.

El anolito puede tener un pH entre 3-7, un ORP de +400 a +1.200 mV y unos niveles de cloro libre de hasta 1.000 ppm, y el catolito un pH entre 10-12 y un ORP entre -200 y -850 mV. De las dos fracciones, el anolito en su forma neutra (pH 6-7) con un potencial redox superior a 900 mV, ha sido la más estudiada por su efecto desinfectante.

El efecto de las soluciones ECA (activación electroquímica del agua) es temporal. Tras un período de tiempo los productos ECA se desactivan y disocian en los componentes iniciales (agua y sal). Eso explica por qué los productos ECA tienen que producirse en el lugar y, a su vez son ecológicos y totalmente seguros.

A continuación, resumiremos los resultados de dos aplicaciones del agua electrolizada realizadas recientemente en granjas de engorde.

1.- Efecto higienizante del agua de bebida

El procedimiento higienizante del agua de bebida más utilizado en ganadería es la cloración, que consigue una asepsia aceptable a un coste muy bajo. Sin embargo, el cloro como desinfectante del agua plantea algunos inconvenientes que reducen su eficacia. Entre ellos, destacamos dos:

  • El cloro pierde parte de su eficacia desinfectante si el pH del agua es superior a 7, porque no se forma suficiente ácido hipocloroso.
  • No elimina el biofilm; es más, puede llegar a acentuar el problema debido a las precipitaciones que provoca. El biofilm constituye una barrera física, química y biológica, donde se protegen las bacterias y otros microorganismos.

Por esta razón, se plantea el uso de agua electrolizada como una alternativa eficaz y económica. Muchas normas nacionales e internacionales establecen los valores mínimos de ORP que debe tener el agua (en general, se considera que la desinfección es exitosa cuando el ORP es superior a +600 mV). El elevado nivel higienizante del agua electrolizada se debe, en gran parte, a la combinación perfecta de estos factores: ORP > 800 mV y más del 90 % del cloro en forma de ácido hipocloroso.

En esa prueba se procedió a analizar la calidad microbiológica del agua de una granja de engorde. Se analizó el agua a la salida del depósito y en un bebedero al final de la instalación de bebida. Mientras los valores a la salida de depósito eran correctos, se observó una recontaminación del agua en las cañerías, con valores microbiológicos no tan aceptables al final del circuito, y ya sin la presencia de cloro residual libre. Se comprobó la presencia de biofilm en las tuberías de suministro de agua. Posteriormente, se procedió a tratar el agua de bebida con un 3 % de AE.

Después de un periodo de pruebas de 30 días (en el que se fue eliminando paulatinamente gran parte del biofilm de las tuberías), los resultaros microbiológicos fueron totalmente favorables, tanto en el inicio como en el final de las conducciones. Cabe destacar que en el final del circuito aún había cloro residual libre, con lo que el agua seguía teniendo potencial desinfectante.

2.- Reducción de los niveles de salmonela en el engorde.

Más allá de los resultados observados en la potabilización del agua de bebida, también hay varios estudios que han mostrado que la ingesta de agua electrolizada produce efectos interesantes sobre la fisiología y la sanidad de los animales (mejoras de problemas intestinales, reducción de la mortalidad…).

En esta segunda prueba, realizada en dos granjas distintas, se trataba de ver si la administración continuada de AE durante el engorde ayudaba a reducir los índices de salmonelosis en unas granjas con altos niveles de afectación. En la primera prueba, se analizó la prevalencia de salmonela en plasma sanguíneo en dos momentos del engorde (semanas 6 y 18). La reducción de la prevalencia de salmonela en sangre en el lote tratado es de más del 40 %. Se observó también una reducción del número de bajas y un ligero incremento de peso en los animales tratados.

En la segunda prueba, se analizó la presencia de salmonela en plasma sanguíneo y, a la vez, su presencia en heces. Se hizo un análisis a los 95 kg de peso vivo. Los resultados confirmaron reducciones del 40 % en la presencia de salmonela en plasma sanguíneo, y del 50 % en heces.

En los dos casos se monitorizaron los consumos de agua de los cerdos, sin que se observara un descenso del consumo en los animales tratados con AE.

Los efectos observados tanto en la higienización como en el control de los niveles de salmonela ponen de manifiesto que el empleo de agua electrolizada en sistemas de producción porcina podría ser beneficioso. Por eso, la tecnología del AE es una solución innovadora a tener en cuenta, y resulta interesante para compatibilizar los métodos de producción ganadera con la protección del medio ambiente. En el futuro deberían hacerse más estudios para establecer las dosis óptimas de utilización.

Todas estas pruebas pertenecen a un proyecto financiado a través de la Operación 16.01.01 (Cooperación para la innovación) con fondos del Programa de desarrollo rural de Catalunya 2014-2020.

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