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Carlos Sánchez: “El sector está concienciado respecto a la importancia de la bioseguridad”

Carlos Sánchez: “El sector está concienciado respecto a la importancia de la bioseguridad”

26 de mayo de 20 - Noticias

El sector dispone de una serie de medidas de bioseguridad para proteger las granjas de enfermedades, mantener un perfecto estatus sanitario y, con ello, reducir el uso de antibióticos y lograr unos buenos índices de producción. Carlos Sánchez, veterinario del Servicio de Prevención en Salud Animal de la Generalitat de Cataluña, asegura que el sector es consciente del valor de la bioseguridad, pero, a su vez, recuerda que se trata de una lucha constante y que no se puede bajar la guardia, especialmente en un momento en que las resistencias a los antibióticos aumentan y aparecen nuevos focos de enfermedades que amenazan a nuestras granjas.

Carlos Sánchez, veterinario del Servicio de Prevención en Salud Animal de la Generalitat de Cataluña. Foto: Carlos Sánchez.

¿Qué importancia tiene la bioseguridad en las granjas?

Es uno de los puntos fundamentales dentro de la gestión de las granjas, ya que nos ayuda a reducir el riesgo de entrada de enfermedades infecciosas y también la propagación de estas enfermedades dentro de la misma granja y hacia otras. Un buen estatus sanitario de los animales implica un mejor rendimiento y un menor gasto en consumo de medicamentos y antibióticos. Por otra parte, hay que tener en cuenta que actualmente existe amenazas reales de enfermedades que pueden entrar en nuestro territorio: parte de los países del este de Europa tiene brotes de peste porcina africana (PPA), y en países del norte de África se han registrado casos de fiebre aftosa.

¿Cuál es la situación actual en la aplicación de medidas?

Es una situación que está en constante evolución y, por suerte, va a mejor. Sin embargo, creo que el concepto de bioseguridad debe ser un concepto dinámico, no solo debemos quedarnos con conseguir unas medidas concretas y ya está. Tales medidas deben mantenerse en e tiempo y, en función de los cambios de nuestro entorno (condiciones climatológicas, aparición de nuevas enfermedades, flujos comerciales, etc.) deben actualizarse y crearse otras nuevas.

¿Cuáles son las principales vías de transmisión de enfermedades en las granjas?

Yo siempre propongo plantearnos una visión de fuera hacia dentro, imaginarnos que estamos en la entrada de nuestra granja y vemos que hay todo un grupo de virus y bacterias que quieren entrar y que harán todo lo posible para conseguirlo. Estamos en la primera línea de combate y tenemos que proteger las vías de entrada que son: la entrada de nuevos animales, de vehículos, de personas (trabajadores, veterinarios, otros operarios, etc.), del pienso, el agua y el aire. Después, tenemos una segunda línea de combate, en la cual, cuando lamentablemente los microorganismos ya han superado la primera línea, tenemos que evitar que estos se extiendan por toda la granja. Para ello tenemos que mantener limpios los márgenes de las naves, poner pediluvios en la entrada de cada nave, tapar las aberturas para que los pájaros y roedores no diseminen la enfermedad, realizar una limpieza y desinfección correcta de los corrales, etc.

¿Cuáles son las medidas mínimas de bioseguridad que la administración obliga a aplicar?

Las medidas básicas de obligado cumplimiento están recogidas en el Decreto 40/2014, que incluye:

  • El establecimiento de unas distancias mínimas entre granjas, ya que una densidad elevada de granjas aumenta el riesgo de propagación.
  • Una valla perimetral (la puerta siempre cerrada). Las granjas tienen que estar cerradas para evitar la entrada de jabalíes y de personas externas.
  • Un sistema que asegure la correcta aplicación del producto desinfectante en las ruedas de los vehículos que acceden a la granja.
  • La instalación de telas pajareras y sistemas que aseguren que los pájaros y otros animales no entren por aberturas, ventanas, puertas o chimeneas.
  • Disponer de instalaciones para evitar que las personas sean una fuente de contagio. Ello implica tener unos vestuarios adecuados, ropa de uso exclusivo de la granja, ubicación del vestuario lo más cerca posible de la entrada…
  • Las nuevas instalaciones deben diseñarse de forma que las cargas de pienso y de animales se hagan desde fuera de la granja.
  • Es importante que los trabajadores tengan unos conocimientos básicos en materia de sanidad, bioseguridad y bienestar.
  • Realizar correctamente las tareas de limpieza y desinfección de instalaciones con los equipos adecuados.
  • Disponer de sistemas de almacenaje y gestión de cadáveres que pueda realizarse desde el exterior de la valla perimetral.

Las granjas deben disponer de vestuarios adecuados. Foto: Rotecna. 

¿Qué implica el no cumplimiento de estas medidas?

En primer lugar, un riesgo para el propio ganadero, ya que su granja queda expuesta a la posible entrada de enfermedades; pero no solo eso, sino que además aumenta el riesgo de que granja se convierta en una especie de centro de multiplicación y difusión de estos agentes patógenos y pueda llegar a afectar a otras granjas que sí aplican medidas de bioseguridad. Por otra parte, si un ganadero no cumple con las medidas mínimas, existen unos controles y unas inspecciones para detectarlo, y en ese caso la normativa contempla sanciones que pueden ir desde una advertencia al ganadero hasta la imposición de plazos de tiempo para adecuar sus instalaciones o prohibir la entrada de animales en la granja mientras no esté en condiciones.

¿Existen medidas adicionales que ya estén aplicando?

Sí. De hecho, en Cataluña hace unos años se estableció que todas las granjas porcinas deben pasar una encuesta de bioseguridad, en la cual se recogen una serie de medidas adicionales que algunas granjas ya están aplicando como, por ejemplo: tener una doble valla perimetral; instalar filtros HEPA (filtros de alta eficiencia de retención de partículas) en las entradas de aire de las naves, ya que reducen mucho la entrada de patógenos por el aire; disponer de un camino independiente al de acceso a la granja para el vehículo de recogida de cadáveres y para el de retirada de los purines…

¿Qué ventajas aporta la bioseguridad?

Hay una secuencia muy lógica: la bioseguridad ayuda a disminuir la aparición de enfermedades, lo que implica unos animales sanos que van a producir más y mejor, y un rendimiento más elevado de la granja. Además, el hecho de tener animales más sanos implica un menor uso de antibióticos y una reducción del gasto en los mismos. Por otra parte, otro aspecto importante es la valorización de la granja. Una granja tiene un valor que se puede incrementar con la aplicación de medidas de bioseguridad, lo cual te puede beneficiar si en un futuro quieres alquilar la granja, hacer negocios con una comercial, etc.

¿Cuál es la tendencia del sector en este ámbito?

Somos optimistas, porque estamos comprobando que las granjas cumplen en bioseguridad y, sobre todo, que hay una concienciación del sector. La prueba es que tanto el sector como las administraciones cada vez nos auto exigimos más en este ámbito, ya que no podemos bajar la guardia. La tendencia es conseguir que todas las granjas porcinas alcancen el mayor grado de bioseguridad posible.

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