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Estudio técnico
¿Cómo debemos alimentar a las cerdas en maternidad?

¿Cómo debemos alimentar a las cerdas en maternidad?

15 de julio de 20 - Estudios

David Solà-Oriol y Josep Gasa. Técnicos Factultad Veterinaria UAB.

El aumento de prolificidad registrado en los últimos años debido a la introducción de las cerdas “hiperprolíficas” (cada vez más granjas con una producción superior a 30 lechones/cerda/año) genera un grado de incertidumbre que obliga a adaptar constantemente las condiciones de manejo y alimentación, con el fin de alcanzar un equilibrio harmónico de la producción y la productividad. Para conseguir la máxima producción de leche hay dos aspectos fundamentales, directamente relacionados con la alimentación de la cerda: 1) maximizar la ingestión de pienso, y 2) evitar la excesiva movilización de reservas para optimizar la longevidad productiva de la cerda.

La producción de leche depende de la genética de la cerda pero también está directamente relacionada con la capacidad de estimulación y demanda de la camada, que depende de la vitalidad y viabilidad del lechón. Si bien la producción de leche de la cerda ha aumentado en la última década, no lo ha hecho paralelamente el peso del lechón al destete, como consecuencia de la mayor prolificidad y una disminución en la cantidad de leche ingerida por lechón.

Coincidiendo con el arranque de la producción de leche tras el calostro, las cerdas experimentan una gran cantidad de cambios hormonales a nivel de ovarios y útero, que se preparan para la próxima gestación. Se establece que una movilización excesiva de las reservas corporales por encima del 10-12% del peso vivo puede perturbar estos procesos, afectando la fertilidad y aumentando el intervalo destete - cubrición. Además, el exceso de movilización también compromete la longevidad de la cerda, y obliga muchas veces a un desvieje precoz, por fallo reproductivo, caída de la producción o problemas derivados del exceso de movilización. Sin embargo, un cierto grado de movilización de reservas aumenta la producción de leche y no perjudica a la eficiencia global del proceso.

En este contexto, el manejo de la alimentación y la toma de decisiones sobre cómo alimentar a la cerda durante este período (en especial cuando se trata de cerdas de alta producción) tienen un impacto que sobrepasa la propia lactación y puede comprometer el retorno global de toda la granja (prolificidad, calidad del lechón al destete y longevidad productiva). En los últimos tiempos, con la llegada e implantación de los sistemas de alimentación tipo Feeding Ball, que permiten a la cerda consumir el pienso de forma voluntaria a lo largo del día (en comparación con lo que venía siendo habitual con sistemas de administración puntual en dos o tres tomas al día), se ha generado la duda sobre en qué medida la cerda podría ser capaz de autorregular su ingestión para maximizar la producción y controlar la pérdida de reservas. Las preguntas del granjero son: ¿Una alimentación a voluntad supone en mayor consumo de pienso durante la lactación? ¿Un mayor consumo de pienso permitiría aumentar la producción de la cerda y, especialmente, la calidad de camada? ¿Qué ocurre con las reservas corporales?

Para intentar responder a alguna de estas preguntas, se realizó una comparativa en condiciones reales de campo con cerdas de alta producción (Landrace x Yorkshire; >30 lechones/cerda/año) para evaluar el efecto de implementar dos pautas de alimentación durante la lactación (pauta controlada estándar, PCE con dos administraciones diarias vs. ad libitum con Feeding Ball) en una instalación de 1500 cerdas. Para ello se controló la lactación de 153 cerdas clasificadas como jóvenes (<=2 ciclos; n=70) y adultas (>2 ciclos; n=83), repartidas al azar en los dos grupos en función del manejo en la pauta de alimentación, con un diseño factorial 2 x 2. Desde el destete hasta la inseminación se alimentaron con 2,6-3,0 kg / día de pienso de gestación. En el periodo cercano a la cubrición se ofreció de 1,8 a 2,0 kg / día. De la cubrición hasta la gestación confirmada a 35 días, se les ofreció de 2,9 a 3,1 kg / día. Desde la gestación confirmada hasta la entrada a parideras (110 días de gestación) se las alimenta con 2,6 a 3,0 kg / día. Hasta el parto se ofreció la misma cantidad diaria de pienso de lactación.

La pauta controlada estándar se definió como: para cerdas jóvenes, 0,7, 1,3, 1,9, 2,6 y 3,3 kg/día, respectivamente, los días 1 a 5 posparto, seguido de un ad libitum controlado a un máximo teórico de 6 kg/día; para las adultas, 1, 1,7, 2,4, 3,2 y 4 kg/día, respectivamente, los días 1 a 5 posparto, seguido de un ad libitum controlado a un máximo teórico de 7 kg/día. La pauta ad libitum supuso no limitar la ingestión en toda la lactación utilizando el Feeding Ball.

Siguiendo el manejo propio de la granja, las cerdas se pesaron y se registró el espesor de grasa dorsal (EGD), individualmente mediante ecógrafo a la entrada a las salas de partos y al destete. Se registraron los rendimientos productivos (lechones por camada, después de las adopciones y a día 20, siendo la duración real media de la lactación de 24,1 días, con un programa de destetes en dos días por semana, jueves y lunes). El consumo individual de la cerda se registró diariamente por diferencia entre oferta y rechazo entre el día de parto y el día 20 real posparto. Los parámetros de consumo se estandarizaron a fecha real (día 20 de lactación) para no interferir en los procesos de manejo habituales de la granja.

Tabla 1. Efecto de la pauta de alimentación sobre el consumo acumulado y consumo medio diario durante la lactación en cerdas de alta producción.

1Consumo acumulado en kg durante la lactación (0-20 días). 2PV de la cerda a la entrada a la sala de parideras no corregido por el útero grávido.
¥Los valores inferiores a 0,05 indican diferencias significativas entre grupos.

Tras realizar los cálculos y el análisis estadístico teniendo en cuenta la pauta de alimentación (pauta controlada estándar vs. ad libitum) y la categoría de edad de las cerdas (jóvenes vs. adultas), se puede observar un mayor consumo de pienso durante la lactación para las cerdas con un manejo ad libitum respecto a las alimentadas bajo una PCE (113,3 vs. 100,6 kg/cerda; p <0,05; Tabla 1). La Figura 1 muestra que este incremento se debe básicamente a un mayor consumo durante los primeros 10 días posparto, que resulta en un mayor consumo acumulado. Otro aspecto destacable del consumo es que, si bien las cerdas adultas de promedio consumen más que las jóvenes (116,7 vs. 97,3 kg/cerda; p <0,05; Tabla 1), se observa una interacción durante la primera fase de la lactación que indica un mayor consumo de las jóvenes ad libitum respecto a las adultas PCE, que queda compensada en el global de la lactación (Figura 2). De todos modos, tal y como se aprecia en la Figura 1, hay que destacar una mayor variabilidad individual en el consumo voluntario de las cerdas alimentadas ad libitum.

Figura 1. Evolución diaria del consumo acumulado de la cerda en función de la pauta de alimentación (PCE vs. ad libitum) y la edad (Jóvenes vs. Adultas).

Figura 2. Consumo acumulado de la cerda en función de la pauta de alimentación (PCE vs. ad libitum) y la edad (Jóvenes vs. Adultas) los primeros 10 días posparto.

Ambos grupos experimentales llegaron al parto con un estado de reservas similar en términos de peso vivo, EGD y profundidad de lomo (Tabla 1). Se observa una mayor movilización de reservas para las cerdas alimentadas con PCE respecto a las alimentadas ad libitum. Es especialmente destacable la interacción que se observa en la pérdida de peso vivo (p=0,029), la pauta de alimentación apenas afecta a la pérdida de peso de las cerdas jóvenes, pero las cerdas adultas pierden mucho menos peso con la pauta ad libitum (Figura 3). El EGD y la profundidad de lomo siguen una tendencia parecida sin significación estadística (p >0,05).

El grupo de cerdas alimentadas ad libitum destetan medio lechón más por camada (p=0,001; Tabla 1) que las cerdas PCE y, aparentemente, esta diferencia es superior para las cerdas jóvenes que para las adultas (p=0,060; Figura 4).

Figura 3. Interacción entre la pauta de alimentación (PCE vs. ad libitum) y la edad (Jóvenes vs. Adultas) sobre la pérdida de peso vivo (PV) durante la lactación.

Figura 4. Interacción entre la pauta de alimentación (PCE vs. ad libitum) y la edad (Jóvenes vs. Adultas) sobre el número de lechones a día 20 de lactación.

Los resultados indican que alimentar las cerdas de alta producción ad libitum durante toda la lactación, utilizando un sistema Feeding Ball, permite maximizar el consumo voluntario individual, ayuda a controlar la movilización de reservas y mantiene un nivel productivo elevado (lechones destetados). Sin embargo, no se dispone de datos fiables sobre el peso de la camada ni de la variabilidad del peso individual de los lechones al destete. Por otra parte, la mayor variabilidad en la respuesta de consumo observada en el sistema ad libitum puede representar un problema a largo plazo para aquellos animales con dificultades para regular su ingestión y que serían candidatos a ser monitorizados con algún tipo de regulación. Finalmente, la pauta de la alimentación ad libitum no exime de una supervisión y control diario de la cerda para evitar problemas de empacho o desperdicio de pienso.

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