Blog

Blog


El sector porcino avanza hacia alternativas a la castración quirúrgica

El sector porcino avanza hacia alternativas a la castración quirúrgica

30 de noviembre de 18 - Noticias

En España más del 80 % de cerdos que se crían son enteros (sin castrar); en Reino Unido un 98 % y en Irlanda el 100 %.

Aunque en España el 80 % de los cerdos se crían enteros, la castración quirúrgica es una práctica rutinaria y muy extendida en ciertos países europeos, como Alemania, Dinamarca, Francia o Italia. Se trata de un procedimiento doloroso y estresante para el animal, que le provoca problemas de hipersensibilidad a largo plazo. Aunque su eliminación no está exenta de polémica, las presiones del mercado de la carne y la voluntad del sector hacia una producción más ética y sostenible hacen prever su reducción en un futuro próximo.

Déborah Temple, investigadora de la Facultad de Veterinaria de la UAB en temas de comportamiento y bienestar animal, analiza con nosotros el panorama actual de la castración quirúrgica en Europa y cuál es la tendencia del sector respecto a esta práctica.

- ¿En qué consiste la castración quirúrgica de cerdos?

Ésta ha sido, durante años, una práctica habitual en países de la Unión Europea, también en España, que se realiza con el objetivo de reducir el olor sexual de la carne de cerdos machos. Según la legislación europea, la castración quirúrgica sin anestesia ni analgesia puede realizarse hasta los 7 días de edad del animal. Se trata de una práctica que realiza manualmente el ganadero o operario de la explotación, que realiza una incisión en el escroto del animal y extrae el cordón espermático.

- ¿Qué beneficios justifican la castración quirúrgica?

Principalmente, como hemos indicado, evitar el olor sexual de la carne en los países en que los cerdos se sacrifican con un peso elevado, cuando el animal ya ha llegado a su madurez sexual y, a través de la testosterona, secreta una sustancia que se queda en la carne y genera un olor desagradable, al cual se calcula que más del 30 % de la población es sensible. Por otra parte, en los sistemas de producción intensivos, a largo plazo la castración previene algunos problemas de bienestar animal, como son las peleas entre animales y las montas.

- ¿Cuál es la situación actual de la castración de cerdos?

Las cifras varían en función de cada país. Sin embargo, según un estudio realizado en 2015, se calcula que en Europa el 65 % de los cerdos son castrados quirúrgicamente. En el otro extremo se encuentran países como España, Reino Unido e Irlanda, en los que los porcentajes de castración quirúrgica son muy bajos, porque se ha optado por criar cerdos enteros. Así, en España más del 80 % de cerdos que se crían son enteros, sin castrar; en Reino Unido un 98 % y en Irlanda el 100 %.

- ¿Hacia qué dirección avanza la normativa europea en este ámbito?

La legislación europea actual, que es la que está vigente desde 2008, contempla que la castración quirúrgica puede llevarse a cabo sin anestesia ni analgesia hasta los 7 días de edad del animal. Sin embargo, en 2010 se firmó una declaración, que no es una normativa, en la que el sector se comprometía a eliminar la castración quirúrgica y optar por alternativas menos dolorosas para los animales. Según esta declaración, entre 2012 y 2018 se debería haber eliminado la castración quirúrgica en toda Europa, pero no ha sido así, sí bien es cierto que, a nivel estatal, ya hay países en los que se están produciendo cambios. En este sentido, en Holanda la producción de cerdos enteros ha alcanzado el 70 %; en Bélgica en el 15 % de los cerdos se práctica la inmunocastración; en Alemania, el próximo año será obligatorio utilizar anestesia en todas las castraciones quirúrgicas… Por otra parte, cada vez hay más presión dentro del mercado de la carne en contra de la castración quirúrgica, con grandes cadenas de distribución que, dentro de un tiempo, no aceptarán carne de cerdo castrado quirúrgicamente.

- ¿Qué alternativas a la castración quirúrgica se proponen?

Actualmente son dos: la cría de cerdos enteros y la inmunocastración. En el primer caso, se cría a los animales sin castrarlos y, en el segundo, se utiliza un tratamiento que funciona como una vacuna, inhibiendo la función de los testículos, con lo que el cerdo desarrolla unos testículos muy pequeños y no produce suficiente testosterona como para que la carne tenga olor sexual. Es un tipo de vacuna que se inyecta como mínimo dos veces a lo largo de la vida del cerdo.

- ¿En términos de bienestar animal, qué beneficios aporta suprimir la castración quirúrgica?

El cerdo es un animal con un sistema nervioso totalmente maduro al nacer y, por lo tanto, sensible al dolor. A partir de aquí, se ha comprobado que la castración sin anestesia o analgesia es dolorosa en el momento de la realización, pero también en los días posteriores a la castración, además de conllevar problemas de hipersensibilidad en el cerdo a largo plazo, por lo que eliminarla implica evitar ese sufrimiento al animal. Por otra parte, a nivel social, esta cuestión ha llamado mucho la atención de los consumidores, que ven la castración quirúrgica como una práctica inaceptable desde un punto de vista ético.

- ¿Productivamente, el ganadero qué beneficios obtiene de no castrar quirúrgicamente a los cerdos?

La producción de cerdos enteros tiene muchas ventajas desde el punto de vista productivo y sobre la calidad de la carne. Aunque es cierto que, a largo plazo, este tipo de producción puede generar otros problemas de bienestar animal, como heridas derivadas de peleas entre animales y montas. Por ello, ahora se están estudiando estrategias para poder criar machos enteros y que su producción sea sostenible, tanto en lo que se refiere a los problemas de bienestar como al olor sexual en la carne. Por otra parte, en cuanto a la producción de cerdos inmunocastrados, hasta el momento todo lo que se ha estudiado y realizado demuestra que es rentable, pues el cerdo crece como un animal entero casi hasta el final del engorde. Sin embargo, algunos mercados muestran ciertas reticencias a promover la carne de estos animales. No obstante, hay que decir que este producto funciona muy bien y se ha demostrado que, evidentemente, no queda ningún residuo de él en la carne. Creo que se necesita algo más de tiempo y dar a conocer más la inmunocastración, por ejemplo aquí en España.

- Económicamente, ¿es más caro producir cerdos enteros o inmunocastrados que castrados quirúrgicamente?

No, al contrario. Criar un cerdo entero es más barato que criar a uno castrado, porque crece mejor, más rápido y su carne es de mayor calidad. Sin embargo, el problema es que no se puede evitar el olor sexual de la carne al final del engorde y aparecen problemas de montas y lesiones en las canales debidas a peleas, que pueden provocar que algún matadero no las acepte. Por lo tanto, es ahí donde nos encontramos con un problema y un coste económico.

- Ante este escenario, ¿cuál es el futuro de la castración quirúrgica, con sus pros y sus contras?

Creo que, al final, más por presiones del mercado que por la propia legislación europea, el sector porcino español y europeo avanzarán hacia la reducción de la castración quirúrgica sin anestesia y analgesia, por lo que aquellos productores que quieran seguir el ritmo del sector y del mercado tendrán que optar por una de las alternativas existentes: la cría de cerdos enteros o la inmunocastración. En España, como he comentado, más del 80 % de los cerdos ya se crían enteros, y algunas granjas han comenzado a aplicar la inmunocastración. Aunque al principio se genera una carga extra de manejo, porque hay que vacunar a los cerdos dos veces, los resultados están siendo buenos.

Comparte en redes