Blog

Blog


Bioseguridad, una herramienta para disminuir el uso de antibióticos

Bioseguridad, una herramienta para disminuir el uso de antibióticos

10 de enero de 19 - Noticias

España es uno de los países europeos que más antibióticos utiliza en ganadería.

Los antimicrobianos son una herramienta fundamental para una producción eficiente, sostenible y rentable desde un punto de vista económico, pero su uso debe restringirse. a lo estrictamente necesario. Lorenzo Fraile, doctor en Veterinaria y profesor agregado de la Universidad de Lleida, analiza con nosotros la importancia de reducir el uso profiláctico en el panorama actual del sector.

 

¿Qué es la bioseguridad?

Es un conjunto de medidas puestas en práctica para reducir el riesgo de introducción y propagación de una enfermedad dentro de una explotación y/o región. Según Lorenzo Fraile, desgraciadamente hay muchos patógenos porcinos; si analizamos los 24 patógenos sobre los que disponemos de información contrastada y fiable acerca del papel de la bioseguridad en su control, vemos que, para la gran mayoría, puede ser una herramienta de control importante. En una de sus ponencias, el doctor, siguiendo el hilo de una investigación científica, enumeró las enfermedades que se pueden controlar intensificando la bioseguridad externa o interna.

 

¿Qué son los antimicrobianos?

Los antimicrobianos son fármacos que se utilizan para el control de las enfermedades. “Afirmar que hasta ahora se ha estado haciendo un mal uso en ganadería es una generalización errónea: se podría mejorar su uso con respecto a lo que se hacía en el pasado; deberíamos incluirlos en los programas que llamamos de medicina preventiva, que son programas para el control de las enfermedades. Muchas veces, con los antibióticos se hacía lo que llamamos un uso profiláctico, y esta es la fase que tiene que cambiar en el sector y que, de hecho, ya lo está haciendo, pues se ha reducido mucho.  Curar a los animales es una finalidad intrínseca a la profesión. Puedes discutir la mejor manera de hacerlo, pero no si tienes que hacerlo o no”, explica el veterinario.

El vallado perimetral es una medida de bioseguridad básica. Foto: RotecnaPress.

 

¿De que manera podemos reducir los antimicrobianos?

Los principios de la terapia antimicrobiana se basan en un triángulo terapéutico entre la bacteria responsable de la infección, el animal enfermo y el fármaco utilizado para tratar la infección. En palabras del doctor Fraile, “hoy en día estamos aprendiendo a reducir los antimicrobianos en la fase de transición. Por otra parte, en engorde hemos utilizado medicamentos durante el primer mes de vida de los animales, que es una época de riesgo, pero ya hay empresas que presentan un consumo prácticamente igual a cero”.

Lorenzo Fraile explica que, para conseguir reducir el uso de antibióticos, hay que mejorar muchos otros aspectos. Uno de los temas más importantes es el papel de la bioseguridad. “Antes la gente no le daba suficiente importancia. Ahora sí”, afirma el profesor. Los aspectos más importantes van desde la bioseguridad externa, que reduce el riesgo de introducción de una enfermedad en una explotación, hasta la interna, que reduce el riesgo de su diseminación. “Si no te entra una enfermedad bacteriana, no la tienes que tratar; eso es de sentido común. El mensaje es muy simple, porque la bioseguridad externa puede reducir la entrada de prácticamente todas las enfermedades importantes del porcino, y la interna puede disminuir la incidencia de la inmensa mayoría de ellas”, continúa Fraile. 

En la quinta jornada del porcino organizada por JARC, Lorenzo Fraile hizo una mención especial a la peste porcina africana. “Antes de que la administración tenga que pedir al ganadero que cumpla las medidas de bioseguridad, deberíamos de ser nosotros mismos los que tengamos esa iniciativa”. Según el profesor, la mayoría de los ganaderos no son conscientes de la importancia de estas acciones: “Lo ven como un gasto y no como una inversión. Pero es una responsabilidad propia que nadie te tiene que imponer”, manifestó. 

Otras herramientas para reducir los antimicrobianos son las vacunas. Por otra parte, también han aparecido en los últimos seis años alternativas como los ácidos orgánicos, aceites esenciales y probióticos, entre otros. Se trata de sustancias de diferente tipo, que tienen una serie de efectos positivos para el control de las enfermedades. “El problema es que, a diferencia de las vacunas y de los antibióticos, no tienen la obligación de pasar controles tan estrictos. Eso quiere decir que la garantía para el consumidor es menor.

 

Gestión de riesgos

“Todas las enfermedades te pueden afectar, pero no todas tienen la misma importancia; depende de las patologías. Aun así, la bioseguridad externa tiene que estar sí o sí. Un punto crítico es tener un vallado perimetral funcional para que no te entren animales salvajes, porque son una bomba de relojería”, recomendó el experto, que continuó enumerando las medidas de bioseguridad. En concreto, defendió que el perímetro de seguridad de los vehículos y los trasportistas que acceden a las granjas reduciría el riesgo de patógenos. Además hizo distintas recomendaciones acerca de las precauciones que deben seguir las personas que acceden a la granja, relacionadas con medidas de higiene como las duchas y el uso obligatorio de botas y ropa específicas. “Igual que se lo pides a un veterinario, se lo tienes que pedir a una persona de mantenimiento (un electricista o un fontanero, por ejemplo). ¿Cuál es la diferencia?”, reiteró Fraile, refiriéndose a la poca importancia que le dan los ganaderos al flujo de personal y de material dentro de las instalaciones.  Recordó la importancia de medidas de control de plagas (roedores, insectos, animales salvajes) o de la buena gestión de deyecciones y cadáveres. También hizo hincapié en la instalación de pediluvios y rotaluvios hábiles. Asimismo, destacó la importancia de analizar las fuentes de semen.

Es primordial controlar el acceso de personas a la granja. Foto: RotecnaPress. 

 

Poner en relieve la importancia de la bioseguridad

“Tienes que hacer cuentas, saber cuánto te cuesta la entrada de una enfermedad y cuánto te cuesta mantener la bioseguridad”, subrayó Fraile. En este sentido, sostuvo que la bioseguridad actual en España es muy mejorable y que se debe trabajar en este ámbito. “En una misma región, conviven granjas con un nivel 90/100 y granjas con un nivel 40/100. Y, una vez la enfermedad entra en la granja que tiene menos bioseguridad, va a transmitirse a las otras granjas, porque entra en un circuito. Tenemos que elevar la media”.

Una de las medidas a tener en cuenta es la monitorización exhaustiva del consumo de antimicrobianos. En la actualidad se publican, de forma periódica, datos sobre este consumo a nivel europeo a través de los informes ESVAC, que, además, detallan el consumo total de dichos fármacos en cada país. Según Lorenzo Fraile, es interesante utilizar este sistema para poder comparar el consumo de antimicrobianos a nivel nacional e internacional.

El estudio utiliza la unidad de corrección de la población (PCU), que se calcula multiplicando el número de animales vivos y sacrificados por su peso teórico en el momento previsible del tratamiento. “En España estamos a 360 mg/PCU aproximadamente. Vamos bajando, pero estamos lejos de países como Dinamarca, que están por debajo de los 100 mg/PCU”, argumentó el doctor veterinario.

“Las enfermedades influyen en la producción, no en la calidad de la carne”

Las consecuencias de que un animal sufra una patología en una granja pueden ser tanto económicas como productivas. “Dependiendo de cada enfermedad, puede haber unas consecuencias u otras. El problema es que no es fácil erradicar una enfermedad. Como los humanos, los animales pueden convivir con una enfermedad, y el problema es que no disponemos de buenas herramientas para controlarlas todas. Lo mejor es mantenerse sano”, explicó Fraile, quien añadió que el uso de antimicrobianos no afecta a la calidad del producto final, la carne.  “El consumidor está confundido, porque toda la carne del mercado esta libre de antibióticos. Las enfermedades son un problema de rentabilidad, no de seguridad alimenticia”, aclaró.

En conclusión, Fraile sostuvo que los antimicrobianos son una herramienta fundamental para una producción eficiente, sostenible y rentable económicamente, y que debemos restringir su uso a lo estrictamente necesario, y enfatizó que la bioseguridad es un punto crítico para poder abordar la optimización del uso de antimicrobianos en producción animal.

 

Comparte en redes