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¿Qué impacto ha tenido la COVID-19 en el sector porcino?

¿Qué impacto ha tenido la COVID-19 en el sector porcino?

13 de octubre de 21 - Noticias

La crisis global provocada por la pandemia de la COVID-19 ha puesto contra las cuerdas a muchos sectores de nuestra economía que, a lo largo de los últimos meses, han tenido que luchar día a día para continuar con su actividad. En este período, los profesionales del sector porcino (granjeros, industria cárnica, transporte, distribución, etc.) han realizado una gran labor gracias a la cual ha sido posible abastecer de carne de cerdo a la población. ¿Cómo ha logrado el sector adaptarse a esta difícil situación? ¿Qué impacto ha tenido la pandemia en él? Para conocer la respuesta a estas preguntas hablamos con Jaime Chico y Miguel Ángel Higuera, que nos ofrecen su visión respeto a estas cuestiones.

Adaptarse a una nueva realidad

La llegada de los primeros casos de coronavirus a nuestras fronteras ponía en alarma al conjunto de la sociedad, que con miedo, incertidumbre y desconocimiento, se veía obligada a enfrentarse a una pandemia. Estas sensaciones también llegaban a las granjas, donde la prioridad era mantener la actividad y adaptarse a una forma de producir con nuevos sistemas de protección. Para hacer frente a esta nueva situación, desde la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (ANPROGAPOR), se lanzó una guía de protección frente al coronavirus en el ámbito de las granjas para minimizar el contacto entre empleados. “Los trabajadores de granja son conocedores de cómo hay que trabajar para prevenir los contagios entre animales, y lo que se hizo fue reforzar lo que ya se hacía, es decir, trabajar para adaptar esos procedimientos a la protección entre humanos, implementando medidas como mantener la separación entre personas, minimizar el número de personas en zonas comunes o evitar compartir vehículos”, expone Miguel Ángel Higuera, director de ANPROGAPOR, quien considera que el resultado de las medidas desarrolladas fue exitoso y que los casos de contagio entre empleados fueron mínimos: “Podemos decir que la preparación de los trabajadores de porcino en cuanto a bioprotección y seguridad ha sido ejemplar”.

En las industrias cárnicas y en las fábricas de pienso la situación no fue muy diferente, y para seguir abasteciendo a la sociedad de carne de cerdo, había que seguir produciendo y extremar al máximo la seguridad. Como comenta Jaime Chico, CEO de Agroalimentaria Chico, “se trataba de proteger a nuestra gente, pero no como estábamos acostumbrados a hacerlo, sino contra una pandemia en la que requeríamos una serie de EPIs que, de pronto, resultaba difícil adquirir por su escasez”. Y añade: “Pasamos 15 días muy intensos, en los que trabajamos para estructurar las plantillas, reforzamos turnos y creamos grupos burbuja para seguir produciendo. Pese al riesgo que implicaba venir a trabajar, la gente fue valiente y acudió a sus puestos de trabajo”.

"La preparación de los trabajadores de porcino en
cuanto a bioprotección y seguridad ha sido ejemplar."

Igual de importantes fueron los esfuerzos realizados por el transporte para evitar el desabastecimiento de carne porcina, especialmente en grandes superficies. En este sentido, el transporte no se vio afectado puesto que, al considerarse un servicio esencial, las limitaciones horarias y de movilidad impuestas por las autoridades tuvieron una incidencia relativa en este aspecto. Sin embargo, el cierre del canal Horeca y el aumento de la demanda por parte de los consumidores sí alteraron los programas de transporte y distribución, por lo que fue necesario realizar importantes esfuerzos para evitar el desabastecimiento. Por otra parte, en cuanto al transporte internacional, surgieron ciertas inquietudes que complicaron los trabajos, especialmente en los grandes puertos marítimos y ello, de un modo u otro, tuvo su impacto en el mercado internacional de la carne de cerdo.

impacto covid19 en granjas cerdos
Vista exterior de una granja de cerdos. Foto: Rotecna.

El impacto en el mercado de la carne

Según datos oficiales referentes a la última década, en 2020 las ventas internacionales de productos agroalimentarios se han duplicado (en el año 2010 rondaban los 28.000 millones de euros) y han crecido a un ritmo muy superior a la media, ya que las exportaciones globales españolas solo aumentaron un 40 % en el mismo periodo. Así pues, en un ejercicio marcado por la pandemia generada por la COVID-19, el sector volvió a demostrar su carácter y aumentó sus ventas al extranjero. Sin embargo, hay que mencionar que, en 2020, las ventas de la industria alimentaria al exterior habrían bajado un leve 0,9 % de no haber sido por China y sus masivas compras de carne de cerdo.

Pese a la atípica situación, 2020 ha sido un año muy exitoso en lo que a exportaciones de porcino se refiere, puesto que casi se han alcanzado los tres millones de toneladas, con un valor cercano a los 7,65 millones de euros. Solo en los dos primeros meses de 2020 se exportaron desde España 438.000 toneladas de carne de cerdo por valor de 1.200 millones de euros, lo que supuso un aumento de un 10,5 % y un 46 % respectivamente frente al mismo periodo de 2019. Pese a este aumento de las exportaciones, los problemas de tráfico de contenedores en China, por el impacto del coronavirus, provocaban preocupación en las empresas exportadoras, que en los siguientes meses veían como las cifras de sus exportaciones a su principal cliente descendían y no se recuperaban hasta la mitad del año. Sin embargo, hay que decir que esta es una tendencia cíclica que cada año se repite, aunque en esta ocasión se ha visto agravada por el coronavirus. A pesar de ello, del total de exportaciones españolas del 2020, alrededor de un 40 % fueron a China. “Que en verano el precio fuese mucho más competitivo, provocó que China demandase mucha más carne. Además, el hecho de que Alemania no pudiese exportar a China por los casos de PPA, provocó que las exportaciones españolas se incrementaran aún más”, explica Higuera.

"Pese a la atípica situación, 2020 ha sido un año muy exitoso
en lo que a exportaciones de porcino se refiere."

Así pues, mientras que en 2020 China se ha afianzado como principal cliente del sector porcino de capa blanca español, absorbiendo casi el 40 % de las exportaciones en volumen y casi el 30 % en valor, las exportaciones a otros mercados tradicionales como Portugal, Francia, Corea del Sur o Filipinas retrocedieron.

La fuerte demanda del gigante asiático demostraría, como sostiene Chico, que “pese a la inquietud que el coronavirus ha generado, añadida a la que ha suscitado la recuperación de la producción en el gigante asiático y a las fuertes tensiones que existen, al mercado chino aún le queda un largo recorrido, aunque posiblemente sin los incrementos que hemos visto hasta ahora, por lo que tendremos que ofrecer productos con más valor añadido”.

mercado carne de cerdo covid-19
La industria alimentaria ha estado activa durante toda la pandemia. Foto: Interporc.

Consumo

“La gente se ha visto obligada a quedarse en casa y, si al confinamiento le añadimos el hecho de que la carne de cerdo es un alimento habitual, esto ha provocado que el consumo en los hogares no se haya visto muy afectado”, asegura Higuera. Sin embargo, el cierre del canal Horeca sí ha tenido impacto, por ejemplo, en los elaborados o en el ibérico. Como explica Chico, “el ibérico y los productos curados pasaron momentos muy duros durante el 2020, ya que su consumo está más asociado a la restauración, por lo que, a nivel general, los datos de consumo no son malos, pero sí que existe una diferencia entre lo que se consume en hostelería y lo que se ha consumido en los hogares”. Para potenciar este consumo que se ha perdido en el Horeca, desde la interprofesional del porcino se han lanzado distintas campañas en televisión, aprovechando el incremento del consumo televisivo provocado por el confinamiento. En este sentido, Higuera explica que “las campañas lanzadas han tenido mayor impacto que otros años, y la que se hizo para incentivar el consumo de ibérico en hogares tuvo una repercusión francamente positiva”.

Por otra parte, la pandemia ha potenciado enormemente la venta online, que en 2020 experimentó un crecimiento a causa del confinamiento. Para Chico, el incremento de este canal supone el inicio de una etapa de multicanal, en la que el online será uno más. “Esta venta se quedará ahí, pero tenemos que ver cómo la complementamos con los otros canales y cómo la potenciamos, ya que vender nuestro producto por internet tampoco es tarea fácil”, asegura.

Con todo lo mencionado, si tenemos en cuenta el cierre que ha sufrido el canal Horeca durante meses, unido a la mejora del consumo y la consolidación de nuevos canales, las previsiones apuntan a una etapa de estabilización del consumo de la carne de cerdo.

Oportunidades de futuro

La situación vivida en el último año y medio ha demostrado que el sector porcino ha sido uno de los sectores que mejor se ha adaptado y ha sobrellevado la pandemia. En este sentido, Chico afirma que “dentro del sector cárnico, el porcino ha desarrollado un papel fundamental y hay que hacer una labor de comunicación para que la gente lo sepa”. Y añade: “Nos estamos convirtiendo en líderes, y debemos convencer a la gente para que nos apoye y nos ayude a mejorar”.

Sobre las vías de mejora que se deben implementar, Higuera incide en la necesidad de desarrollar la economía rural y el aprovechamiento de recursos. “Tenemos que disponer de herramientas capaces de reducir las emisiones, y eso tiene que ser clave para potenciar y posicionar nuestro sector”.

"El porcino ha desarrollado un papel fundamental y hay que
hacer una labor de comunicación para que la gente lo sepa."

Por su parte, Chico añade: “Debemos apostar por la innovación y hacer nuestras industrias más sostenibles. La innovación digital debe hacernos avanzar, mientras que la digitalización de nuestros centros y equipos de trabajo nos tiene que ayudar a conocer mejor a nuestros animales y a mejorar su bienestar”.

Por último, no hay que olvidar las oportunidades que brinda la apertura de nuevos mercados exteriores y la consolidación real de la mayoría de los ya existentes. De este modo, el porcino español debe aprovechar, y así lo hará, las oportunidades que ofrecen países como China, conocedores de que el sector aplica un modelo de producción altamente exigente en materia de sostenibilidad y bienestar animal, seguridad y calidad alimentaria.

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