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¿Puede una granja producir más con un menor impacto ambiental?

¿Puede una granja producir más con un menor impacto ambiental?

24 de septiembre de 26 - Noticias

La producción porcina ha experimentado una importante evolución durante las últimas décadas. Los avances en genética, nutrición, sanidad, manejo y tecnología han permitido mejorar los resultados productivos y aprovechar de forma cada vez más eficiente los recursos disponibles. Esta evolución responde a una búsqueda constante de mejorar la productividad, pero también ha contribuido a avanzar hacia modelos de producción más sostenibles.

En este contexto, producir más no implica necesariamente utilizar más recursos en la misma proporción. Al contrario, mejorar la eficiencia permite obtener un mayor rendimiento de cada kilo de pienso, cada litro de agua o cada unidad de energía utilizada. El reto actual consiste en continuar esta evolución, incorporando conocimiento y tecnología que permitan optimizar cada una de las etapas del proceso productivo.

Más productividad a través de la eficiencia

La eficiencia productiva es uno de los principales motores de la evolución del sector porcino. Mejorar parámetros como la conversión alimenticia, el crecimiento, la prolificidad o la supervivencia permite obtener mejores resultados con los mismos recursos o alcanzar una determinada producción utilizando estos de una manera más precisa.

La genética ha desempeñado un papel fundamental en este proceso, seleccionando animales con mejores características productivas y sanitarias. A su vez, los avances en nutrición han permitido formular dietas cada vez más ajustadas a las necesidades de los animales, mientras que la mejora de las condiciones de alojamiento y del manejo contribuye a que ese potencial genético pueda expresarse.

Por tanto, producir más eficientemente no consiste simplemente en aumentar el número de animales o la producción de una granja, sino en conseguir que cada elemento que interviene en el proceso aporte el máximo rendimiento posible. Esta visión permite relacionar directamente productividad y sostenibilidad.

Alimentación para aprovechar mejor los nutrientes

La alimentación constituye uno de los principales ámbitos en los que la mejora de la eficiencia puede generar beneficios productivos y ambientales. Una buena conversión alimenticia significa que una mayor proporción de los nutrientes aportados mediante el pienso se transforma en crecimiento, en lugar de requerir cantidades adicionales de alimento para conseguir el mismo resultado.

La nutrición de precisión permite avanzar en esta dirección. Las necesidades de los animales cambian durante su desarrollo y, por ello, proporcionar una dieta adaptada a cada fase permite ajustar mejor el aporte de nutrientes. La alimentación multifase es un ejemplo de esta estrategia, ya que permite modificar progresivamente la composición del pienso en función de las necesidades reales de los animales.

Además de optimizar el aprovechamiento del alimento, una nutrición más precisa permite controlar mejor la cantidad de nutrientes que finalmente se excretan. Esto facilita posteriormente su aprovechamiento y contribuye a una gestión más eficiente de los recursos presentes en los purines.

Agua y energía, dos recursos que también se pueden optimizar

La eficiencia también está relacionada con la forma en que se gestionan el agua y la energía dentro de la granja. En el caso del agua, el objetivo no es reducir su disponibilidad para los animales, sino conseguir que reciban el suministro que necesitan evitando pérdidas innecesarias.

La elección del sistema de suministro, el caudal de los bebederos, su regulación y mantenimiento son factores que pueden influir directamente en el consumo. Un sistema correctamente diseñado y ajustado permite garantizar el acceso adecuado al agua y, al mismo tiempo, evitar consumos que no aportan ningún beneficio productivo. También puede facilitar la gestión posterior de los purines al limitar la incorporación de agua que no es necesaria.

En cuanto a la energía, sistemas como la ventilación, la calefacción, la refrigeración o la iluminación deben responder a las necesidades reales de cada momento. La automatización y los sistemas de control permiten adaptar su funcionamiento a las condiciones ambientales de la nave y a las necesidades de los animales, evitando que estos equipos trabajen por encima de lo necesario.

Así, la eficiencia energética no consiste en utilizar menos energía independientemente de las circunstancias, sino en utilizarla de forma precisa para mantener unas condiciones adecuadas para los animales y el funcionamiento de la granja.

Tecnología e instalaciones para una producción más eficiente

El diseño de las instalaciones tiene una influencia directa sobre la eficiencia de una granja. La distribución de los espacios, los sistemas de alimentación y suministro de agua, la ventilación, la climatización o la gestión de los purines forman parte de un sistema en el que todos los elementos están relacionados.

Una instalación correctamente diseñada puede facilitar el trabajo diario, mejorar el control de los procesos y favorecer unas condiciones adecuadas para los animales. La incorporación de automatización y herramientas de monitorización permite, además, disponer de información sobre parámetros que anteriormente resultaban más difíciles de controlar.

Medir el consumo de agua y pienso, supervisar las condiciones ambientales o detectar desviaciones en determinados parámetros permite identificar oportunidades de mejora y tomar decisiones basadas en datos. De esta forma, la tecnología no solo automatiza tareas, sino que aporta información para utilizar mejor los recursos y mejorar la toma de decisiones.

Este proceso de digitalización abre además nuevas posibilidades. Los datos generados en la granja pueden utilizarse para comparar resultados, detectar ineficiencias y ajustar determinados procesos, avanzando hacia una gestión cada vez más precisa y adaptada a las necesidades reales de cada instalación.

Aprovechar los recursos y seguir avanzando

La mejora de la eficiencia también debe extenderse a los nutrientes generados durante la producción. Los purines contienen nitrógeno, fósforo, potasio y materia orgánica que pueden ser aprovechados como recursos agronómicos. Una gestión adecuada permite reincorporar estos nutrientes al suelo y favorecer un modelo más circular, en el que los recursos generados en la granja vuelven a formar parte del ciclo agrícola.

Este aprovechamiento comienza incluso antes de la aplicación en campo. Una alimentación ajustada permite minimizar la cantidad de nutrientes excretados, mientras que unas buenas condiciones de almacenamiento y unas técnicas adecuadas de aplicación ayudan a conservar su valor y aprovecharlo de manera eficiente reduciendo emisiones y pérdidas por lixiviación.

La producción porcina lleva décadas avanzando en esta dirección. La mejora genética, la nutrición de precisión, la automatización, el control de los consumos, el diseño de las instalaciones y el aprovechamiento de los nutrientes son ejemplos de cómo la innovación permite producir de forma cada vez más eficiente.

Por eso, producir más y avanzar en sostenibilidad no son objetivos necesariamente opuestos. La clave está en continuar mejorando la eficiencia de cada proceso y aprovechar las posibilidades que ofrecen la ciencia y la tecnología. Cada recurso mejor aprovechado permite obtener más valor del proceso productivo y contribuye a que la producción porcina siga evolucionando hacia modelos cada vez más eficientes y sostenibles.

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