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Cinco maneras de evitar la mordedura de colas
14 de abril de 26 - Noticias
Óscar Toledano. Director comercial Rotecna
La mordedura de colas es uno de los mayores retos actuales para el porcino europeo. No es un problema nuevo, pero sí se ha vuelto urgente por un motivo claro: la legislación europea y la española avanzan hacia la prohibición efectiva del raboteo sistemático, con lo cual cada vez resulta más difícil acogerse a las excepciones que permiten a los ganaderos criar animales raboteados. Esto supone cambios profundos en el manejo y, sobre todo, plantea una serie dudas razonables: ¿es realmente viable criar animales con rabos enteros sin tener más problemas y mayor mortalidad?, ¿qué sobrecostes va a conllevar?, ¿pagarán más por un cerdo con cola intacta?
La buena noticia es que sí es viable. Países como Suecia llevan casi 40 años produciendo con rabos enteros y, en la actualidad, Dinamarca, Alemania y Países Bajos están avanzando rápidamente gracias a incentivos y apoyo técnico. Aún así, no resulta sencillo, y hay que tomar las medidas adecuadas. Pero antes de llegar a soluciones prácticas, conviene repasar qué implica realmente la legislación y cómo afecta al día a día de nuestras granjas.
Desde hace años, la Directiva 2008/120/CE establece que el raboteo no puede ser rutinario, y que solo puede practicarse cuando existan lesiones previas demostradas y tras aplicar medidas preventivas documentadas. Además, el ganadero debe registrar qué medidas ha tomado para evitarlo (enriquecimiento, ventilación, densidad, etc.).
En España, esta normativa se aplica principalmente a través del Real Decreto 1135/2002 y modificaciones posteriores. Aunque el Tribunal Supremo declaró nulas las modificaciones sobre el suelo disponible para los animales introducidas por el RD 159/23, que pretendía reforzar la estrategia nacional de colas intactas, y el Ministerio de Agricultura ha elaborado un proyecto para derogar el RD 809/2025, que clasifica las granjas en tres tipos según su situación frente al raboteo, el principio básico no cambia: el raboteo rutinario no es legal, y el sector debe tomar medidas para avanzar hacia sistemas de producción con colas intactas. Por lo tanto, no se puede cortar la cola por defecto, y solo se puede intervenir si se demuestra que se han tomado medidas preventivas y que no han funcionado. Esto nos lleva a cumplir lo que nos marca la legislación respecto a densidades, sistemas de control climático, tipos de alojamiento y número de bebederos y comederos, material manipulable y evaluación de su uso, además de llevar registros de incidencias y parámetros ambientales, documentar las lesiones que aparezcan, etc. En cualquier inspección, la pregunta clave será: ¿qué ha hecho usted para evitar el raboteo y cómo lo tiene documentado?
La legislación no exige resultados perfectos, pero sí un manejo preventivo serio y documentado.

Contar con material manipulable reduce la mordedura de colas. Foto: Rotecna.
¿Por qué aparece la mordedura de colas?
No es una enfermedad, sino un síntoma. La mordedura de colas no es un accidente; es la expresión visible de que algo no está funcionando en la interacción entre el ambiente, los animales y el manejo. Los detonantes más habituales a nivel de granja son:
- Falta de material manipulable.
- Corrientes de aire, zonas frías o exceso de temperatura.
- Humedad y/o suelos incómodos.
- Densidad elevada.
- Competencia por el espacio, el agua o la comida.
- Cambios bruscos en el entorno.
- Mala distribución de los animales.
- Falta de detección de inicios de esta conducta.
Un sistema con rabos enteros solo funciona si se actúa sobre las causas, no sobre los síntomas. A continuación se detallan las cinco medidas más eficaces aplicables dentro de la granja.
Enriquecimiento ambiental apropiado
El enriquecimiento no es decoración, es una herramienta de prevención. Para que funcione, los materiales proporcionados deben ser manipulables y masticables y estar colocados en más de un punto por corral y a diferentes alturas. Además, se tienen que renovar periódicamente y controlar que los animales no pierdan interés en ellos. Las granjas que aplican un enriquecimiento adecuado, como la combinación de un juguete masticable móvil y un dispensador de paja, reducen significativamente la incidencia de mordeduras.
Control ambiental correcto
El estrés térmico es uno de los mayores desencadenantes de mordeduras. Hay que evitar las temperaturas extremas, eliminar las corrientes de aire y asegurar que los animales disponen de zonas de descanso secas y cálidas. Debemos observar dónde se colocan los animales (ellos nos enseñan los puntos que no les resultan confortables) y tomar medidas en este sentido. Otros aspectos muy importantes son un buen aislamiento de las naves y el uso de equipos adecuados. Las granjas de transición y cebo que mejoran el sistema de control ambiental minimizan de forma importante la incidencia de mordeduras de cola.
Densidad adecuada y espacio bien distribuido
La densidad determina el comportamiento, y cuando se crían animales con rabos enteros debe aumentarse el espacio disponible por animal respecto al legal (0,65 m2 hasta los 110 kg una vez se derogue el RD 809/2025 y sigan en vigor las densidades mínimas determinadas en el RD 1135/2002) en un 5 o 10 % (cuantas más limitaciones hay en cuanto a otros aspectos de confort, más espacio se necesitará). Además, deben evitarse pasos estrechos o zonas de embudo, y garantizar que todos los animales puedan tumbarse simultáneamente sin interferir en el acceso a la comida o a la bebida. Un correcto diseño y distribución de los diferentes espacios (comida, bebida, descanso y zona sucia), y un número y posición adecuados de bebederos y comederos son aspectos clave. Un espacio adecuado no solo evita peleas, sino que también la exploración dirigida a la cola del compañero.

La vigilancia diaria permite detectar y prevenir brotes de mordedura de colas. Foto: Rotecna.
Observación activa de los animales
Se debe detectar el problema antes de que estalle. La detección precoz es una de las estrategias con mayor retorno, ya que la conducta de morder colas suelen iniciarla unos individuos concretos. Algunas señales de alarma son, por ejemplo, que los animales tengan las colas tensas y erguidas, que estén nerviosos y se exploren o persigan entre ellos, que tengan puntos rojos en las colas o que muestren cambios en los patrones de descanso.
Hay que revisar las colas a diario, observar el comportamiento de los animales, comprobar que disponen de agua y pienso sin limitaciones, y registrar cualquier incidencia. Un sistema de vigilancia activa evita la mayoría de los brotes.
Gestión inmediata de los primeros casos
Cuando aparece el primer cerdo mordido, es muy importante actuar cuanto antes: identificar y aislar al mordedor y separar al mordido a un corral tranquilo (ambas medidas a la vez reducen la densidad en el corral problemático), introducir enriquecimiento extra en ese corral y revisar el sistema de control ambiental. La experiencia demuestra que, si se actúa en las primeras 24 horas, el brote no se generaliza. No resulta fácil, pero se puede llegar a conseguir.
Además, la reducción de las mordeduras de cola disminuye abscesos y penalizaciones en matadero, con lo cual mejora el valor comercial de la canal. De hecho, la industria empieza a ofrecer remuneraciones extra por cerdos criados con rabos enteros. En 2025 en Dinamarca se lanzó un programa nacional que paga alrededor de 7 euros por cerdo criado con cola íntegra, y en Alemania, Tönnies, unos de los mayores procesadores de porcino de Europa y del mundo, acaba de anunciar una prima de 10 euros por cerdo con rabo intacto.
Esto demuestra que el mercado está dispuesto a pagar un diferencial. Además, como ya sabemos, el bienestar animal no es un coste, sino una inversión, porque, aparte de estos incentivos, las medidas necesarias para criar animales con rabos enteros, bien implementadas, repercuten en otros parámetros de salud, eficiencia y rendimiento que tienen un impacto económico, muy superior al coste extra de los equipos, espacio y manejo que implican dichos sistemas.





