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J. Font: “La sanidad es el factor que está generando mayor variabilidad de costes entre productores”
29 de septiembre de 26 - Noticias
En un contexto marcado por la volatilidad de los mercados, el incremento de los costes y unas exigencias regulatorias cada vez mayores, la gestión económica se ha convertido en un factor decisivo para la rentabilidad de las granjas porcinas. Conocer con precisión los costes de producción, identificar las principales ineficiencias y tomar decisiones basadas en datos resulta hoy más importante que nunca. En esta entrevista, Just Font, ingeniero agrónomo en SIP Consultors, analiza la evolución reciente de los costes de producción, los factores que más condicionan la rentabilidad de las granjas y las claves para afrontar con éxito los retos económicos que deberá asumir el sector en los próximos años.

Just Font, ingeniero agrónomo en SIP Consultors. Foto: J.F.
¿Cuál es el coste medio actual de producir un cerdo de cebo? ¿Cómo ha evolucionado respecto a hace cinco años?
Según nuestra base de datos, el coste medio de producción de un cerdo de cebo convencional se sitúa actualmente en torno a 1,35 €/kg de peso vivo, lo que equivale a unos 162 € para un cerdo de 120 kg. En los últimos años hemos vivido una fuerte volatilidad en los costes de producción. Tras un periodo de estabilidad, en 2021 y 2022 el coste experimentó un importante incremento debido, principalmente, al encarecimiento de las materias primas provocado por el conflicto en Ucrania y a los efectos colaterales de la Covid-19, como el aumento de los costes del transporte, los carburantes o los materiales. A partir de 2022, la tendencia ha sido de una reducción progresiva de los costes de producción, impulsada sobre todo por el descenso del precio del pienso.
¿Qué porcentaje del coste total supone actualmente cada una de las principales partidas?
La alimentación continúa siendo, con diferencia, la principal partida de coste en la producción de un cerdo, ya que representa aproximadamente el 63% del total. Le sigue el coste de alojamiento y gestión, que supone alrededor del 28% del total. Este concepto incluye tanto los gastos fijos de las granjas propias (mano de obra, energía o amortizaciones) como los gastos generales de la empresa (estructura, costes financieros y transporte de lechones) y los gastos de integración. Por su parte, los fármacos representan en torno al 5% del coste final, mientras que la reproducción supone aproximadamente el 4%. Esta partida incluye los costes de reposición y cubrición, y hay que considerar que se descuenta el importe obtenido por el desvieje.
¿Cuáles de estos costes han experimentado las mayores variaciones durante el último año? ¿Se han estabilizado ya algunas partidas o siguen siendo muy volátiles?
Si nos fijamos en la evolución más reciente, la partida que más ha aumentado ha sido la de alojamiento y gestión, debido principalmente al incremento del precio de la integración. De los costes que se han reducido, destaca el coste de alimentación, que, además es el que tiene una mayor incidencia sobre el coste final de producción. En este sentido, en los últimos dos o tres años se ha producido una reducción del precio del pienso, seguida de una estabilización, lo que ha permitido moderar los costes de producción. Aun así, el contexto internacional sigue generando una elevada incertidumbre, por lo que resulta difícil prever cómo evolucionarán estas partidas en los próximos meses.
Con los precios actuales del porcino, ¿qué margen económico puede esperar un productor? ¿A partir de qué precio empieza realmente una granja a obtener beneficios?
Con el precio de venta actual (Mercolleida a 1,285 €/kg en el momento de la entrevista), un productor con un coste medio de producción registra un margen negativo de aproximadamente 10 € por animal. Actualmente, el precio de Mercolleida necesario para cubrir los costes de producción se situaría en torno a 1,37 €/kg de peso vivo, es decir, 8,5 céntimos por kilogramo por encima de la cotización actual. A partir de ese nivel, un productor con costes medios empezaría a obtener beneficios. Es importante tener en cuenta que el precio real percibido por el productor suele ser ligeramente inferior a la referencia de Mercolleida, debido a conceptos como el transporte, los descuentos, los decomisos o los gastos asociados a la venta.
Desde SIP Consultors analizan cada año los resultados de numerosas granjas. ¿Qué diferencias observa entre las granjas más rentables y las que tienen más dificultades para obtener beneficios?
En términos de rentabilidad existe una gran variabilidad entre productores, como consecuencia de las diferencias en los costes de producción. En los últimos años esta variabilidad se ha incrementado de forma notable, principalmente por factores relacionados con la sanidad y con los gastos de alojamiento y gestión. Actualmente, el rango de costes considerado "normal" en nuestra base de datos (desviación estándar) se sitúa en torno a ±10 c€/kg respecto al coste medio, lo que equivale a una horquilla de entre 1,26 y 1,46 €/kg. Esta dispersión de costes prácticamente se ha duplicado respecto a la que existía antes de la aparición de la problemática sanitaria actual, asociada principalmente a la cepa Rosalía de PRRS.
¿Qué indicadores económicos deberían revisarse con mayor frecuencia para detectar desviaciones antes de que afecten a la rentabilidad?
No existe una respuesta única, ya que cada empresa tiene una estructura de costes y unos puntos fuertes y débiles diferentes. Por ello, más que centrarse en un único indicador, lo realmente importante es conocer bien dónde se generan las principales desviaciones, y hacer un seguimiento periódico de aquellos aspectos que más condicionan la rentabilidad de cada granja. Este análisis es el que permite tomar decisiones de calidad y mejorar la eficiencia productiva, con el consiguiente impacto positivo sobre la rentabilidad. Por este motivo, en SIP siempre hemos considerado fundamental ofrecer una visión económica integral de la empresa, que permita identificar dónde conviene focalizar los esfuerzos sin perder de vista el conjunto de la actividad.

La alimentación supone el 63% del coste de producción. Foto: Rotecna.
¿Qué decisiones de manejo tienen hoy un mayor retorno económico?
Las decisiones de manejo con mayor retorno económico son aquellas que responden a las necesidades específicas de cada empresa. Por ello, es imprescindible estudiar con detalle cada caso y valorar la situación particular de la granja antes de tomar cualquier decisión de inversión. Desde este punto de vista, resulta muy útil realizar un estudio económico previo que permita determinar el ROI (retorno de la inversión) y evaluar su viabilidad económica. Cabe señalar que, incluso en una situación de mercado desfavorable como la actual, determinadas inversiones pueden ser muy interesantes si el análisis económico demuestra que permiten a mejorar la eficiencia productiva y la rentabilidad de la empresa.
¿Cuáles son los errores de gestión más frecuentes que acaban repercutiendo en la rentabilidad de una granja?
Más que de errores de gestión, yo hablaría de las problemáticas más frecuentes que acaban repercutiendo en la rentabilidad de las granjas. En este sentido, hoy en día la sanidad es, sin duda, el factor que está generando una mayor variabilidad de costes entre productores. Sus efectos se reflejan principalmente en la productividad de la cerda y en la mortalidad durante las fases de transición y cebo. Además, de forma más indirecta, también pueden afectar de manera significativa a otros aspectos, como la ocupación de las instalaciones o el crecimiento de los animales, lo que acaba incrementando el coste de producción. Tampoco hay que perder de vista otros factores clave, como la eficiencia alimentaria, tanto en el consumo como en el manejo del pienso, la reposición o el control de los gastos de alojamiento y gestión.
¿Existe algún coste al que el sector no esté prestando suficiente atención y que, en su opinión, cobrará cada vez más importancia en los próximos años?
Desde hace años, el sector porcino presenta un elevado nivel de profesionalización y, en general, existe un buen control de los principales indicadores que inciden en la eficiencia. Aun así, hay algunos "factores ocultos" que resultan más difíciles de monitorizar y que pueden tener un impacto relevante sobre el coste de producción. Un buen ejemplo es la ocupación de los cebaderos. En el contexto actual, en el que predomina el pago fijo por plaza, una mala optimización de las instalaciones puede suponer un sobrecoste significativo para el productor.
Las nuevas exigencias en materia ambiental y de bienestar animal implicarán nuevas inversiones para muchas granjas. ¿Cómo cree que afectarán a los costes de producción y a la competitividad del sector?
Afrontar las nuevas normativas en materia de medio ambiente y bienestar animal implicará realizar inversiones que, en muchos casos, no tendrán un retorno económico directo. No obstante, el sector porcino ha demostrado históricamente una gran capacidad de adaptación y resiliencia. Aunque todavía es difícil prever el impacto que tendrán estas nuevas exigencias, en mi opinión también supondrán una oportunidad para aquellas granjas que sepan adaptarse mejor a la nueva realidad y anticiparse a los cambios.
¿Qué papel jugarán la digitalización y el análisis de datos en el control de los costes durante los próximos años?
Gracias al avance de las nuevas tecnologías, hoy disponemos de numerosas herramientas digitales que facilitan la recogida y el análisis de datos. No obstante, es fundamental que estas herramientas estén bien adaptadas a las necesidades de cada empresa y que se utilicen de forma adecuada. De lo contrario, será difícil extraer conclusiones útiles para la toma de decisiones o, en el peor de los casos, se podrían adoptar decisiones equivocadas. Por este motivo, aunque la tecnología ofrezca cada vez más posibilidades, el verdadero valor seguirá estando en disponer de análisis fiables y rigurosos que permitan convertir los datos en decisiones acertadas, evitando basarse en herramientas o interpretaciones poco contrastadas.
Si un productor quisiera mejorar la rentabilidad de su granja, ¿por dónde le recomendaría empezar?
El primer paso para mejorar la rentabilidad de una granja es realizar un análisis económico que ofrezca una visión global de la empresa. Este análisis debe permitir identificar dónde se están generando las principales ineficiencias productivas y cuáles son los aspectos con mayor margen de mejora. A partir de ahí, es necesario tomar las decisiones adecuadas para corregir los puntos débiles y potenciar los puntos fuertes de la empresa. Si se actúa de forma adecuada, será posible reducir el coste de producción y, con ello, mejorar la rentabilidad del negocio. No hay que olvidar que, en nuestro sector, la principal vía para incrementar la rentabilidad pasa por reducir el coste de producción, ya que la capacidad de influir sobre el precio de venta es mucho más limitada.
Para terminar, ¿cuáles cree que serán los principales retos económicos para las granjas porcinas durante los próximos años?
Cuando hablamos de viabilidad económica hay dos aspectos fundamentales que deben tenerse en cuenta. En primer lugar, y como se ha señalado a lo largo de la entrevista, es imprescindible seguir mejorando la eficiencia productiva de la empresa. Esto permite reducir las pérdidas en los periodos de mercado desfavorables y aumentar la rentabilidad cuando la coyuntura es más favorable. Pero la eficiencia, por sí sola, no es suficiente; también debe ir acompañada de una adecuada capacidad financiera. Nos encontramos en un sector caracterizado por una elevada volatilidad, en el que es necesario afrontar periodos con pérdidas económicas importantes. Disponer de una estructura financiera sólida es lo que permite superar estas situaciones y estar en condiciones de aprovechar posteriormente los ciclos con márgenes positivos.





