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Manejo del calostro en lechones: claves para mejorar su supervivencia

Manejo del calostro en lechones: claves para mejorar su supervivencia

07 de mayo de 26 - Noticias

Las primeras horas de vida del lechón concentran una serie de procesos fisiológicos decisivos que condicionan su viabilidad y su rendimiento posterior. En ese intervalo limitado, el acceso al calostro define la capacidad del animal para afrontar los desafíos sanitarios y energéticos inmediatos. El lechón nace sin inmunidad circulante funcional debido a la ausencia de transferencia placentaria de anticuerpos, lo que convierte al calostro en la única fuente de protección inmunitaria durante el arranque.

Desde un punto de vista biológico, el calostro presenta una composición singular: alta concentración de inmunoglobulinas, densidad energética elevada y presencia de compuestos que estimulan la maduración del epitelio intestinal. Esta combinación permite, por un lado, estabilizar al lechón frente a pérdidas térmicas y, por otro, facilitar la absorción de anticuerpos en un momento en el que el intestino aún es permeable a estas moléculas. Esta permeabilidad, sin embargo, es transitoria y decrece de forma rápida tras el nacimiento.

Factores que condicionan la ingesta de calostro en lechones

La variabilidad en la ingesta de calostro dentro de una misma camada responde a factores tanto individuales como asociados a la cerda y al manejo. El peso al nacimiento constituye uno de los elementos más influyentes. Lechones con menor peso presentan limitaciones en su capacidad de desplazamiento y en la competencia por las mamas, lo que reduce su probabilidad de ingerir cantidades suficientes de calostro en el momento oportuno.

El desarrollo del parto introduce otra fuente de variabilidad. Partos prolongados afectan negativamente a la vitalidad de los lechones nacidos en las últimas posiciones, que pueden presentar signos de hipoxia y menor reflejo de succión. A medida que avanza el parto, la disponibilidad de calostro también se modifica, lo que añade presión competitiva dentro de la camada.

En cuanto a la cerda, la producción y calidad del calostro no son constantes. Factores como el número de parto, el estado corporal y la nutrición durante la gestación influyen en la cantidad de inmunoglobulinas disponibles. Las cerdas jóvenes suelen presentar perfiles más limitados, lo que obliga a reforzar la atención sobre sus camadas.

Por otro lado, el componente temporal resulta determinante. La capacidad del intestino del lechón para absorber inmunoglobulinas disminuye de forma acusada en las primeras horas de vida. A partir de las 6-8 horas, la eficiencia de absorción se reduce de manera significativa, lo que sitúa la intervención temprana como un eje central del manejo.

Estrategias de manejo del calostro en lechones

Las principales estrategias de manejo del calostro en lechones en granjas porcinas se estructuran alrededor de un objetivo común: asegurar que todos los lechones ingieran suficiente calostro en el menor tiempo posible tras el nacimiento, dentro de la ventana biológica en la que pueden absorber inmunoglobulinas de forma eficiente.

El primer eje es la intervención inmediata en sala de partos, basada en la supervisión continua del proceso de nacimiento. Aquí se prioriza la atención a lechones con menor vitalidad, facilitando su secado, reduciendo la pérdida de calor y guiándolos rápidamente hacia una mama funcional. Este punto es crítico, ya que el vigor inicial condiciona la capacidad del lechón para competir por el acceso a la ubre en las primeras horas de vida y, en consecuencia, determina la eficacia de la ingesta temprana de calostro, con un impacto directo en la supervivencia.

El segundo eje se centra en la gestión de la competencia dentro de la camada. En camadas numerosas, donde la capacidad mamaria de la cerda es limitada, se aplican técnicas como la separación temporal de los lechones más fuertes o el acceso rotatorio a la ubre. Estas medidas buscan reducir la competencia directa y facilitar que los lechones más débiles alcancen una ingesta mínima de calostro, lo que contribuye a mejorar la homogeneidad de consumo dentro de la camada y, en consecuencia, a reducir la variabilidad de pesos al destete.

ingesta de calostro lechones
Debemos asegurar que todos los lechones ingieran suficiente calostro. Foto: Rotecna. 

Un tercer componente es la redistribución temprana de lechones entre cerdas (cross-fostering). Realizada dentro de las primeras 24 horas, permite equilibrar el tamaño de las camadas y ajustar la carga productiva de cada cerda. Sin embargo, su aplicación está condicionada a que todos los lechones hayan consumido previamente calostro suficiente de su madre biológica, ya que este aporta inmunidad específica frente al entorno sanitario de la granja.

En situaciones de mayor presión productiva o partos irregulares, se recurre al uso de reservas de calostro almacenado. Esta práctica requiere un control estricto en la recolección, conservación y administración, ya que la funcionalidad de las inmunoglobulinas depende de un manejo adecuado. Su aplicación se orienta principalmente a lechones de bajo peso o con riesgo elevado de no alcanzar una ingesta suficiente.

Por último, el control térmico del entorno actúa como un factor transversal. La termorregulación deficiente del lechón recién nacido limita su movilidad y reduce su capacidad de alcanzar la ubre. Mantener zonas de calor adecuadas favorece la actividad, la búsqueda activa de la mama y el inicio precoz de la succión, lo que impacta directamente en la cantidad de calostro ingerido.

En conjunto, estas estrategias no funcionan de forma aislada, sino como un sistema integrado de intervención en las primeras horas de vida, donde la rapidez, la organización del lote y el control del entorno determinan la eficacia del aprovechamiento del calostro.

Impacto del calostro en la productividad y la sanidad de la granja

Los efectos del manejo del calostro se reflejan de forma clara en los indicadores productivos. Lechones que alcanzan una ingesta adecuada presentan menores tasas de mortalidad en lactación, mayor crecimiento y mejor uniformidad dentro de la camada. Estas ventajas se mantienen en fases posteriores, con implicaciones directas en la eficiencia global de la granja.

En el ámbito sanitario, el nivel de inmunidad pasiva adquirido condiciona la respuesta frente a patógenos. Ingestas insuficientes se asocian a mayor incidencia de procesos digestivos y respiratorios, así como a un incremento en la variabilidad de los lotes. Esto repercute en el uso de tratamientos y en la estabilidad de los resultados productivos.

La gestión del calostro se integra en una estrategia más amplia de control sanitario y optimización del rendimiento, entendiendo que las primeras horas de vida del lechón condicionan en gran medida su trayectoria productiva, por lo que una intervención precisa en ese periodo se traduce en mejoras sostenidas a lo largo de todo el ciclo. En este contexto, la estandarización de prácticas, la formación del personal y el seguimiento de parámetros como la supervivencia o el peso al destete permiten evaluar la eficacia de las medidas implementadas.

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