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¿Qué factores influyen en los días no productivos de las cerdas?

¿Qué factores influyen en los días no productivos de las cerdas?

08 de octubre de 26 - Noticias

Los días no productivos (DNP) de las cerdas son aquellos en los que una cerda no está gestante ni lactante. Aunque este indicador está directamente relacionado con los ciclos que una cerda puede hacer al año y la eficiencia reproductiva, su origen puede encontrarse en diferentes momentos del ciclo de la cerda: desde el destete hasta la siguiente cubrición, en los días posteriores a una inseminación que no termina en gestación o durante el periodo previo a la baja de una reproductora. Pero también entre el alta de la cerda como reproductora y su consiguiente inseminación o baja. Por este motivo, analizar únicamente el número total de DNP no permite saber dónde se están generando ni qué medidas pueden ayudar a reducir los días no productivos. Para utilizar este indicador como una herramienta de gestión, es necesario identificar en qué momentos se concentran y qué factores están detrás de cada intervalo.

El periodo entre el destete y la siguiente cubrición

Uno de los primeros puntos que conviene revisar es el intervalo entre el destete y la aparición del celo. En condiciones normales, la mayoría de las cerdas manifiestan el celo pocos días después del destete, pero pueden existir diferencias entre animales y entre granjas. Cuando este periodo se alarga, también aumentan los días durante los cuales la cerda permanece sin estar gestante ni lactante. Por eso, registrar de forma sistemática la fecha de destete, la detección del celo y la cubrición permite comprobar si los intervalos se mantienen dentro de los objetivos establecidos y detectar si determinadas cerdas o grupos presentan valores anormalmente elevados.

Cuando aparecen desviaciones, conviene analizar qué animales las concentran y buscar posibles causas. La paridad, el estado de la cerda al destete, la duración de la lactación y el consumo de pienso durante la lactación pueden influir en la posterior salida a celo. También es importante revisar si la detección de celo se está realizando correctamente y con la frecuencia suficiente. Un celo iniciado a tiempo, pero no detectado, puede traducirse en un retraso de la cubrición y, en consecuencia, en más días no productivos. En este punto, si las cerdas están sueltas en grupo, los sistemas de detección de celo automáticos pueden facilitar la identificación de las cerdas en el momento adecuado, ya que permiten realizar un seguimiento continuo de su comportamiento. Así, pueden ayudar a detectar celos post destete o repeticiones de celo de cerdas ya cubiertas. Disponer de esta información ayuda a detectar antes la salida a celo y a ajustar el momento de la inseminación, contribuyendo a reducir el intervalo entre el destete y la cubrición.

Las repeticiones de celo y las pérdidas de gestación

Otra fuente importante de DNP en cerdas aparece cuando una inseminación no termina en una gestación. Las repeticiones de celo, las pérdidas de gestación y otros fallos reproductivos hacen que la cerda permanezca más tiempo sin entrar en un nuevo ciclo productivo. En estos casos, no solo importa conocer el porcentaje de repeticiones de la granja, sino también saber cuándo se producen y cuánto tiempo pasa hasta que se detectan y se vuelve a cubrir a la cerda. Es decir, es importante determinar si son repeticiones tempranas, regulares, irregulares o tardías.

Por ello, ante un nivel elevado de días no productivos, resulta útil revisar los registros reproductivos y comprobar si existen patrones en determinados grupos de animales. Si las repeticiones se concentran en una determinada fase del ciclo o en un grupo concreto de cerdas, puede ser necesario revisar aspectos como la detección de celo, el momento de la inseminación, el manejo de las reproductoras o los resultados reproductivos según número de parto. La clave está en no considerar todos los DNP como un único problema: el momento en el que se generan proporciona información sobre dónde actuar.

celo cerdas
Los sistemas de detección de celo facilitan su identificación mediante el seguimiento del comportamiento. Foto: Rotecna. 

El estado de la cerda durante la lactación también cuenta

Una correcta condición corporal de la cerda a la entrada en maternidad y la alimentación de la cerda durante la lactación pueden tener consecuencias sobre su siguiente ciclo reproductivo. Una incorrecta condición corporal antes del parto y/o una ingesta insuficiente de pienso durante la lactación, que puede favorecer una mayor movilización de reservas corporales, pueden comportar una pérdida severa de peso y dificultar la recuperación posterior al destete. Aquí la alimentación electrónica puede jugar un papel clave, tanto la alimentación individual según la condición corporal en gestación grupal, como la maximización del consumo en maternidad minimizando el desperdicio. Por eso, cuando una granja detecta intervalos destete-celo elevados, conviene analizar conjuntamente los resultados reproductivos y lo ocurrido durante la gestación y la lactación, en lugar de estudiar ambos periodos por separado.

También es importante observar si determinadas épocas del año presentan un comportamiento diferente. Las altas temperaturas pueden reducir el consumo durante la lactación y afectar posteriormente a los resultados reproductivos.

Comparar los DNP y los intervalos destete-celo entre diferentes periodos del año puede ayudar a determinar si existe un patrón estacional. Este análisis permite pasar de una observación general, por ejemplo, que los DNP aumentan durante determinados meses, a una revisión más concreta de qué ocurre con las cerdas durante las semanas anteriores.

Las bajas y la reposición también generan días no productivos

Los días no productivos no se producen únicamente entre el destete y la siguiente cubrición. También pueden acumularse cuando una cerda permanece en la piara durante un periodo prolongado sin aportar una nueva gestación y antes de ser dada de baja. Por este motivo, la gestión de las bajas y la reposición debe formar parte del análisis. Mantener durante demasiado tiempo animales con problemas reproductivos y una incorrecta gestión de la condición corporal de las reproductoras puede incrementar los DNP y empeorar significativamente los resultados de la granja.

En este punto, es importante disponer de criterios claros para identificar las cerdas que presentan problemas reproductivos recurrentes y valorar su continuidad en la piara. Revisar el número de repeticiones, los intervalos reproductivos, las pérdidas de gestación y el historial de cada animal permite tomar decisiones con más información. Del mismo modo, una reposición bien planificada ayuda a mantener una estructura equilibrada del censo y evita que las decisiones de baja se tomen únicamente cuando el problema ya se ha prolongado durante varios ciclos.

Analizar los DNP para saber dónde actuar

Reducir los días no productivos no consiste en aplicar una única medida, sino en identificar dónde se están generando. Para ello, resulta más útil descomponer el indicador en diferentes intervalos: días entre destete y celo, entre celo y cubrición, entre cubrición y confirmación de gestación y periodo previo a la baja. Comparar estos datos por número de parto, época del año o grupo de animales permite detectar desviaciones que pueden quedar ocultas cuando solo se observa el promedio general de la granja.

Un aumento de los DNP puede tener causas muy diferentes y, por tanto, requiere un análisis del proceso completo. Revisar periódicamente los registros reproductivos y relacionarlos con el manejo de las cerdas permite identificar dónde se producen las pérdidas de tiempo por días improductivos y actuar sobre ellas. Convertir los días no productivos en un indicador que se analiza por etapas ayuda a detectar problemas reproductivos antes y a tomar decisiones más concretas sobre la gestión de la piara.

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