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E. Mainau: "Reducir el dolor en el parto empieza por trabajar desde la gestación"
14 de julio de 26 - Noticias
En los últimos años el dolor se ha convertido en un tema central en bienestar animal, especialmente en sistemas de producción intensiva, donde su evaluación y control tienen un impacto directo tanto en el bienestar de los animales como en los resultados productivos. Para profundizar en este tema, hablamos con Eva Mainau, investigadora en comportamiento y bienestar animal, que analiza el papel del dolor en un momento crítico como el parto y las estrategias de manejo que pueden contribuir a minimizar su impacto en la cerda y en la camada.

Eva Mainau, investigadora en comportamiento y bienestar animal. Foto: E. Mainau.
¿Qué impacto real tiene el dolor durante el parto sobre los resultados productivos de la cerda y la supervivencia de los lechones?
En primer lugar, es necesario recordar que cualquier evento doloroso es estresante. En el caso del parto, aunque es un proceso fisiológico, también implica dolor y, por tanto, tiene consecuencias productivas. A nivel fisiológico, cuando hay dolor o estrés se produce una liberación de opioides endógenos que inhiben la secreción de oxitocina, una hormona fundamental durante el parto. Así, cuanto mayores son los niveles de dolor y estrés, mayor es la inhibición de la liberación de oxitocina. Esto es lo que provoca consecuencias, tanto para las cerdas como para los lechones. La oxitocina interviene en el comportamiento maternal, de modo que su reducción aumenta la probabilidad de cerdas más nerviosas o agresivas y con menor frecuencia de amamantamiento. Además, también influye en la producción de leche, por lo que su disminución perjudica el crecimiento de la camada. Por último, participa en las contracciones uterinas. Si estas se reducen, pueden surgir más problemas durante el parto, lo que se traduce en un mayor número de lechones nacidos muertos.
En una maternidad, ¿qué signos visibles deberían alertar al personal de que una cerda está sufriendo dolor excesivo durante el parto?
La cerda que está pariendo de forma relativamente tranquila debe estar tumbada de lado. Si se empiezan a ver cerdas que se levantan, que no están cómodas o que cambian constantemente de lado, esto es un indicador claro y relativamente fácil de identificar. Otro indicador es el aumento del intervalo entre nacimientos. Es trabajoso en el sentido de que hay que revisar como mínimo cada hora. Entonces, en granjas grandes, lo que suele funcionar bien es ir anotando cuántos lechones han nacido en cada intervalo. Otros comportamientos específicos de dolor que hemos detectado durante el parto, y que requieren una observación más continua, incluyen que la cerda, estando tumbada, presione la pata trasera hacia el abdomen de forma constante, y el arqueo, ya que las cerdas tienden a arquearse más cuando el dolor aumenta.
¿Qué factores previos al parto aumentan la probabilidad de complicaciones, y cuáles pueden controlarse realmente desde el manejo?
Para reducir el riesgo de dolor en el parto, debemos empezar a trabajar desde la gestación, intentando que las cerdas lleguen a ese momento con una condición corporal adecuada y sin exceso de grasa, ya que esto puede conllevar problemas. Otro aspecto relevante es evitar la entrada de las cerdas justo antes del parto. Es necesario que, al cambiar de sala, el animal esté al menos una semana en la paridera para poder adaptarse al nuevo entorno. Hay que tener en cuenta que, en el primer parto, muchas cerdas no han estado previamente en jaula (quizá durante la inseminación, y en algunos casos ni eso). También es importante proporcionar material de enriquecimiento para que la cerda pueda realizar la conducta de nidificación, que es un comportamiento considerado importante. Esta conducta es intrínseca, y es habitual observar cerdas manipulando barras o el suelo. Si se les facilita material, este comportamiento se expresa mejor. Asimismo, es fundamental establecer pautas claras de consumo de pienso y agua. En el caso de las cerdas hiperprolíficas, se trabaja con niveles de alimentación más elevados antes del parto, ya que suelen presentar partos más largos y exigentes, y es necesario evitar un estado energético negativo. Por último, se desaconsejan los manejos hormonales sistemáticos. Anteriormente era habitual sincronizar los partos, pero, en la medida de lo posible, se recomiendan partos naturales, ya que esto repercute positivamente en su desarrollo. Una vez iniciado el parto, es importante ser muy precisos en la administración de oxitocina.
Cuando es necesario intervenir manualmente en un parto, ¿qué prácticas ayudan a reducir el dolor y el estrés de la cerda?
Toda granja debe disponer de protocolos muy claros en parideras. Un criterio habitual es que, cuando el intervalo entre nacimientos supera los 50 minutos, es necesario intervenir. Sin embargo, el primer paso no es necesariamente aplicar oxitocina: lo primero es asegurar que el canal de parto esté suficientemente dilatado; en caso contrario, se recomienda la aplicación de clorhidrato de vetrabutina, un relajante muscular. Si el canal está dilatado y el problema es la falta de contracciones uterinas, entonces sí se puede aplicar oxitocina. No obstante, desde el punto de vista del bienestar, se recomienda utilizar un análogo de la oxitocina, la carbetocina, que tiene una vida media más larga y permite imitar mejor la acción de la oxitocina endógena. En este contexto, es muy importante que durante los días de parto haya personal adicional que pueda observar y apoyar el manejo, ya que se trata de un periodo crítico, en el que esta supervisión marca una diferencia significativa.

Se recomienda entrar las cerdas a parideras una semana antes para facilitar su adaptación. Foto: Rotecna.
Hoy en día, ¿hasta qué punto es posible monitorizar el parto de las cerdas con tecnología?
Actualmente, no existen sistemas comerciales plenamente implantados que permitan una monitorización automática y fiable de los problemas durante el parto. Sin embargo, se están desarrollando soluciones experimentales basadas en visión artificial, mediante el uso de cámaras instaladas en maternidad. Estos sistemas permiten entrenar algoritmos a partir de imágenes y vídeos para identificar patrones de comportamiento y generar alertas tempranas. En este contexto, en AWEC estamos trabajando en el proyecto DeepCare4Pigs, subvencionado por ACCIÓ. El proyecto se ha centrado en tres líneas principales: la predicción del inicio del parto, mediante la generación de alertas; la detección de posibles complicaciones durante el proceso, facilitando la intervención sin necesidad de revisiones constantes; y la identificación del momento óptimo para abrir las jaulas de semilibertad, cuando la cerda se encuentra más tranquila y se reduce el riesgo de aplastamiento.
¿Cuáles son los errores de manejo más frecuentes que todavía se observan en maternidad y que pueden aumentar el dolor durante el parto?
Creo que el manejo alrededor del parto está mejorando mucho, y el personal cada vez es más cuidadoso con los animales. Quizá aún falta aplicar tratamientos más específicos para el control del dolor, no en todas las cerdas, pero sí en aquellas que han tenido partos muy largos o con un elevado número de lechones muertos. En estos casos, se debería considerar la administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), tanto en el postparto como al inicio del parto, si se prevé que la cerda puede tener complicaciones. Este enfoque está dando buenos resultados, tanto en la recuperación de las cerdas como en el crecimiento de los lechones.
Por último, ¿cómo puede una granja evaluar de forma objetiva si está mejorando realmente el manejo del dolor en maternidad?
Lo más sencillo es analizar la mortalidad de los lechones alrededor del parto. Valorar el crecimiento puede ser más complejo, ya que de forma habitual no se pesan los lechones de manera sistemática. Otra vía es el registro de la ingesta de alimento de la cerda. Las granjas con alimentación automática han mejorado mucho en este aspecto, ya que permiten hacer un seguimiento más preciso de la recuperación. En este sentido, uno de los indicadores clave es si la cerda consume la dosis completa de pienso. En conjunto, estos tres factores constituyen buenos indicadores para evaluar la evolución del manejo del dolor en maternidad.





