Blog

Blog


Longevidad de las cerdas: claves para reducir la tasa de reposición

Longevidad de las cerdas: claves para reducir la tasa de reposición

15 de octubre de 26 - Noticias

La longevidad de las cerdas es un indicador estrechamente relacionado con la eficiencia de una granja porcina. Conseguir que una hembra permanezca en el grupo reproductor durante más ciclos permite aprovechar durante más tiempo la inversión realizada en su reposición, adaptación y entrada en producción. Por el contrario, una tasa elevada de eliminación de cerdas jóvenes incrementa la necesidad de reposición y puede reducir la estabilidad productiva del grupo.

La edad a la que se produce la baja no depende de un único factor. La sanidad, la alimentación, la condición corporal, la reproducción, la calidad de las instalaciones y el manejo diario influyen en la capacidad de una cerda para mantenerse productiva. Por ello, mejorar la longevidad no consiste únicamente en prolongar la permanencia de los animales, sino en reducir las bajas prematuras y favorecer que las cerdas alcancen varios ciclos reproductivos con un buen estado productivo.

¿Por qué es importante aumentar la longevidad de las cerdas?

Cada reposición implica introducir una nueva hembra que todavía debe adaptarse al sistema y alcanzar un nivel productivo suficiente para compensar los recursos destinados a su incorporación. Cuando las bajas se concentran en los primeros ciclos, la granja pierde parte del potencial de animales que todavía no han desarrollado toda su vida productiva.

Además, una elevada tasa de reposición puede modificar la estructura del censo y aumentar la proporción de cerdas jóvenes. Esto puede tener consecuencias sobre la productividad y la estabilidad del sistema, especialmente cuando las eliminaciones están relacionadas con problemas reproductivos, sanitarios o locomotores. Por este motivo, la longevidad debe analizarse juntamente con las causas de eliminación y el número de ciclos completados por las cerdas.

¿Qué factores condicionan la longevidad?

La sanidad es uno de los principales factores. Los problemas que afectan a la capacidad reproductiva, al estado general o a la movilidad pueden adelantar la eliminación de una cerda. La prevención, la detección temprana de problemas y un manejo sanitario adecuado son, por tanto, fundamentales para evitar que alteraciones inicialmente controlables terminen provocando bajas prematuras.

La alimentación y la condición corporal también tienen un papel determinante. Las cerdas deben recibir los nutrientes necesarios en cada fase para mantener su estado corporal y afrontar correctamente la gestación y la consiguiente lactación. Tanto una pérdida excesiva de condición corporal durante la lactación como una alimentación inadecuada durante otros momentos del ciclo pueden comprometer su rendimiento posterior. En este sentido, ajustar la alimentación a las necesidades de cada animal permite trabajar no solo sobre la productividad del ciclo actual, sino también sobre su capacidad para mantenerse en el grupo reproductor.

A estos factores se suman las condiciones de alojamiento. Los suelos, los sistemas de alimentación y bebida, el espacio disponible y el diseño de las instalaciones deben facilitar el desplazamiento y reducir situaciones que puedan favorecer lesiones o problemas locomotores. Un manejo adecuado de estos elementos contribuye a preservar la capacidad funcional de las cerdas durante más tiempo.

como mejorar la longevidad de las cerdas
El alojamiento debe facilitar el desplazamiento y evitar problemas locomotores. Foto: Rotecna.

Analizar las causas de eliminación para detectar dónde está el problema

 Para mejorar la longevidad no basta con conocer el porcentaje de reposición. Es necesario analizar cuándo y por qué se eliminan las cerdas. Registrar la causa de baja y el ciclo en el que se produce permite identificar patrones que pueden pasar desapercibidos cuando únicamente se observa el dato global.

Por ejemplo, si una parte importante de las eliminaciones se concentra durante los primeros ciclos, conviene revisar especialmente la adaptación de las primerizas, su desarrollo, el estado corporal, la reproducción y los problemas locomotores. Si, por el contrario, predominan las eliminaciones en cerdas de mayor edad, el análisis deberá centrarse en las causas concretas que están limitando su permanencia productiva.

Este seguimiento también permite comprobar si las medidas aplicadas están dando resultado. La tasa de reposición, la edad de las cerdas eliminadas, el número de ciclos completados y las principales causas de baja ofrecen una visión mucho más completa de la longevidad del grupo reproductor.

¿Cómo favorecer una mayor longevidad en la granja?

La mejora debe comenzar antes de que aparezca el problema. Una correcta preparación de las primerizas, un seguimiento adecuado de su desarrollo y condición corporal y una buena adaptación al sistema de alojamiento son importantes para conseguir que entren en el grupo reproductor con garantías.

Una vez incorporadas, el objetivo debe ser mantenerlas productivas y en buenas condiciones durante el mayor número posible de ciclos. Para ello, es necesario adaptar la alimentación a las diferentes fases, detectar precozmente problemas reproductivos o sanitarios y prestar atención a cualquier signo de problema de aplomos, pérdida excesiva de condición corporal o disminución del rendimiento.

En definitiva, mejorar la longevidad requiere actuar sobre las causas que provocan las eliminaciones tempranas. Analizar los datos de reposición y relacionarlos con el manejo, la alimentación, la sanidad y las instalaciones permite identificar los puntos donde existe margen de mejora y tomar decisiones más precisas.

Comparte en redes





suscripcion-newsletter-rotecna-2025_movil_es suscripcion-newsletter-rotecna-2025_es